Inmigración: Las deportaciones siguen

Las deportaciones de Obama continúan sin tregua. Inicialmente, cuando nos enteramos que la administración había removido más indocumentados en su primer año que en el último año de la administración Bush, muchos pensaron que quizás era un fenómeno pasajero, un malentendido debido a la transición de una administración a otra. Pero, al finalizar el tercer año de esta administración, es evidente que el aumento exponencial en las deportaciones no es pura casualidad. Es, en efecto, un esfuerzo bien calculado y bien coordinado por la administración de Obama para expulsar del país de manera agresiva y proactiva a los inmigrantes que carecen de estatus legal.

En los primeros tres años de esta administración, se han removido aproximadamente 400,000 personas cada año. Según Donald Kerwin del Centro de Estudios Migratorios, “la administración Obama va encaminada a deportar 1.5 millones de personas durante estos cuatro años. En comparación, en los pasados veinte años de presidentes republicanos, [Estados Unidos deportó] un total de 2.3 millones”. En fin, que este presidente se ha convertido en el líder de las deportaciones.

Irónico, ¿no? ¿No es este el presidente que se proyecta como el “amigo” de los inmigrantes y los latinos? ¿No es este el presidente que como candidato hace cuatro años se pasó criticando las redadas de la administración Bush llamándolas “inhumanas”? ¿No es este el presidente que, en la actualidad, frecuentemente ataca a los republicanos de Alabama, Arizona, Carolina del Sur y Georgia por aprobar leyes antiinmigrantes e incluso ha demandado a estos estados para paralizar la implantación de estas leyes? Pues sí, ese mismo, es el que ha desatado las fuerzas policiacas federales en contra de gente buena y trabajadora que de ninguna manera presentan un riesgo para la sociedad. Su hipocresía no puede ser más sorprendente.

La Casa Blanca, no obstante, tiene la audacia de decirnos que la única razón para el aumento en las deportaciones es que las autoridades federales de inmigración le están prestando más atención a la remoción de inmigrantes con antecedentes criminales. En otras palabras, los números están subiendo porque se están removiendo más criminales.

Pero este argumento es patentemente falso. Al analizar las propias estadísticas del Departamento de Seguridad Interna nos damos cuenta de que más de cincuenta por ciento de los inmigrantes deportados no tienen récord criminal. En el 2010, por ejemplo, 387,242 personas fueron deportadas, de las cuales solo 168,532 habían cometido un delito. La administración Obama está deportando a justos por pecadores y, en el proceso están separando cientos de familias.

Las estadísticas también demuestran que la inmensa mayoría de las personas deportadas son latinas. En el 2009, 72 por ciento de los deportados eran mexicanos.

Los latinos, sin embargo, nos estamos despertando y nos estamos empezando a dar cuenta de la falta de honestidad del discurso de Obama hacia los latinos. El Centro Hispano Pew publicó recientemente una encuesta que demuestra que 59 por ciento de los latinos se opone a las políticas de deportación del presidente. Ese número, por otra parte, seguramente es bajo pues según la encuesta, solo un 41 por ciento de los latinos están al tanto de dichas políticas. O sea, que en la medida que más latinos se enteren de lo que está pasando, mayor será la desaprobación de los latinos de esta injusta política.

Más aún, el estudio de Pew demuestra que las acciones antiinmigrantes de la administración Obama están también teniendo un impacto en el nivel de aprobación del presidente entre los latinos. De acuerdo al estudio, la popularidad del presidente con los latinos bajó de 58 por ciento al comienzo del año pasado a 49 por ciento al cierre de este.

Los estrategas políticos del presidente tienen muy presente el impacto negativo que la política de deportaciones del presidente está teniendo con la comunidad latina. Es por eso –y solo por eso- que meses atrás, la administración anunció su nuevo plan para cancelar las deportaciones de indocumentados que están en procesos de remoción, pero que no son un riesgo de seguridad.

Esta medida, sin embargo, no es más que otra movida política diseñada para engañar a los latinos. De hecho, después de que el gobierno hiciera su primera revisión de los casos en procedimiento de remoción entre diciembre y este mes, se estima que apenas 39,000 deportaciones serán paralizadas. ¿Qué son 39,000 deportaciones menos cuando la administración terminará removiendo alrededor de 1.5 millones de personas?

Hay que decirle a Obama: ¡basta ya de engaños! Nosotros los latinos podemos ver más allá de su falsa retórica hacia nuestra comunidad. Si realmente es nuestro amigo, que frene de inmediato las deportaciones en masa de gente inocente.