Cambio a tres delitos y…

La ley actual de “tres delitos y afuera” tiene problemas profundos de justicia, al tratar por igual crímenes serios con delitos que son menores. Si esto no ha sido motivo suficiente para cambiarla, la crisis fiscal debe convencer a la Legislatura estatal para actuar.

California es el estado con la versión más estricta entre los 26 estados que tienen una ley similar. Esta es la única en que el tercer delito no necesita ser violento.

En realidad, no se requiere que alguno de los tres delitos sea agravado o violento para recibir una condena obligatoria de por los menos 25 años de prisión, según la iniciativa electoral aprobada en 1994 por los votantes. Esto ha causado una explosión en la población penitenciaria estatal con una gran cantidad de reos que no son tan peligrosos para semejante condena. Esto también ha conducido a incrementar los gastos dedicados al sector penitenciario y la influencia del sindicato de empleados correccionales.

Por eso, el proyecto de ley AB327 del asambleísta Mike Davis, demócrata de Los Ángeles, es una manera de reencarrilar la intención original de la ley, estableciendo que no hay condena automática a menos que uno de los tres delitos contabilizados sea un asesinato, violación o abuso sexual infantil.

Esta medida por un lado establece un sentido común a la hora de determinar condenas y ahorrar millones de dólares sin poner necesariamente en peligro a la comunidad.

Al mismo tiempo hay una iniciativa que también propone cambios a la ley de los “tres delitos” que es parcialmente similar a la AB327. El analista legislativo estimó que una medida de este tipo ahorrará decenas de millones de dólares anuales.

Los votantes rechazaron en 2004, por un ajustado margen, una iniciativa electoral que también exigía que el último delito sea violento. Creemos que la insatisfacción con la ley actual ha crecido desde entonces y que los californianos están listos para un cambio.

El pleno de la Asamblea aprobó ayer, justo sobre la hora y después de rechazarla el lunes, la medida de Davis enviándola al Senado para su correspondiente aprobación.

Esperamos que la Cámara Alta dé su visto bueno y que este sea el comienzo para revertir la tendencia de los últimos tiempos en que la prisión recibe más fondos que la escuela.