Día con la Prensa… todo un circo

Las preguntas a los Gigantes y Patriotas son de todos colores y sabores, menos del Súper Bowl
Día con la Prensa… todo un circo
El estelar Tom Brady, mariscal de campo de los Patriotas de Nueva Inglaterra, se divierte respondiendo a las preguntas 'raras' de los reporteros ayer.
Foto: AP

INDIANÁPOLIS (AP).- Rápido, Wes Welker, deletrea Bill Belichick. Oye, Osi Umenyiora, ¿conoces a algún otro Eli además del muchacho ese Manning? Rob Gronkowski, ¿cuál es tu canción favorita de Madonna?

No son exactamente preguntas complejas sobre el Súper Bowl del domingo entre los Gigantes de Nueva York y los Patriotas de Nueva Inglaterra. Pero así es el día de atención a la prensa: una especie de circo anual de la NFL, pero sin maestro de ceremonias.

Con los jugadores y entrenadores metidos en cubículos, a la concurrencia de reporteros se sumaron ayer un sujeto con disfraz de superhéroe; otro con un uniforme antiguo; niños con micrófonos, e incluso mujeres con vestidos que dejaban poco a la imaginación.

Le preguntaban a los Patriotas y a los Gigantes lo que se les cruzara por la mente.

De verdad. Lo que fuera.

“Es una locura”, dijo el safety de los Patriotas, Patrick Chung. “Nunca había visto nada igual”.

La verdad es que ninguno de los jugadores lo había experimentado. Por primera vez, la NFL permitió la asistencia de aficionados al evento.

Por 25 dólares, o más para quienes esperaron hasta el último minuto para comprar sus entradas, los aficionados pudieron sentarse en las gradas del estadio y escuchar las entrevistas con auriculares.

“No podemos escuchar todas las preguntas, así que tenemos que adivinar”, dijo Lee Clifford, quien llevó a sus hijos Ben, de 10 años, y Nick, de 8. “Parece que muchas personas pueden obtener un pase a los eventos de prensa”.

Hubo quienes llevaron su propia bola de espejos de discoteca, como el equipo de la cadena en español Telemundo.

Los días en que los jugadores de los equipos protagonistas del Súper Bowl comparten con la prensa no son un lugar para personajes como los legendarios periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, quienes revelaron el escándalo de Watergate que terminaría con la presidencia de Richard Nixon.

Pero ha pasado de peculiar a ridículo en los últimos años.

Hace cuatro años, una reportera de la cadena mexicana TV Azteca se presentó con un vestido de novia con la esperanza de ganar el corazón de Tom Brady.

Es como si uno pudiera preguntarle a Vince Lombardi si puede decir el nombre de tres Kardashians. De hecho, Gronkowski lo hizo bastante bien: nombró a Kim y a Khloe, pero necesitó más tiempo para recordar a Kourtney.

O como si le pidieran a John Elway que bailara salsa, como sí lo hizo el receptor de los Gigantes, el puertorriqueño Víctor Cruz, con la cantante Ciara.

No hubo propuestas de matrimonio para Brady este año, aunque el refinado mariscal de campo sí habló sobre pintarse las uñas.

“Fue bastante fácil para mí”, dijo Brady en respuesta a la pregunta de cómo fue crecer con tres hermanas mayores.

“A veces me vestían con su ropa y me pintaron las uñas una vez, pero fue agradable”, confesó.

La mayoría de los jugadores tomaron las cosas con buen ánimo sabiendo a lo que se enfrentarían cuando llegaron al estadio Lucas Oil.

Incluso el generalmente hosco entrenador Belichick arrancó un par de sonrisas.

“Me sorprendió”, dijo el esquinero de los Patriotas, Sterling Moore. “Yo creí que sería un poco más austero en sus entrevistas”.

Tal vez se hubiera puesto de mal humor si hubiera escuchado a Welker cuando le preguntaron si sabía deletrear “Belichick”.

“Ésa es difícil. B-E-L-I-C-H-I”, dijo Welker; luego hizo una pausa y añadió: “K. Momento. ¿Así está bien? ¿es CK?”.

Cosas tontas, seguro, pero los aficionados disfrutaron cada minuto.

Algunos padres permitieron a sus hijos faltar a la escuela, y hubo tal demanda por los boletos que la gente se los arrebataba.

“Es una experiencia muy íntima”, dijo Nick Lowery, un fan de los Patriotas que manejó desde Columbia. “Es padrísimo”, agregó.