Esta vez el tema es otro: Michelle Obama en LA

1:10 p.m. Michelle Obama, la Primera Dama del país, ingresa a una carpa instalada en el jardín de una mansión en Hancock Park y estallan los aplausos. Unas 300 personas se ponen de pie para recibirla. “Ella inspira al país y al mundo”, expresa una eufórica maestra de ceremonias.

La Primera Dama colectaba ayer donativos para la campaña de reelección del presidente Barack Obama. Lo hacía en Los Ángeles, donde casi la mitad de los habitantes son latinos, pero en esa recepción no se veían más hispanos, además del alcalde Antonio Villaraigosa y la actriz Eva Longoria.

Y el martes por la noche, en un evento de recaudación de fondos en una residencia privada de Beverly Hills, los pocos latinos que escucharon su mensaje, promotor de logros y sembrador de esperanza, cocinaban y repartían la cena, o cuidaban afuera los coches de lujo de los invitados.

A diferencia del discurso enfocado en el tema migratorio que pronunció el Presidente en la casa del actor Antonio Banderas (también en el vecindario de Hancock Park) en octubre pasado, Michelle Obama no tocó el polémico asunto. Sus reflexiones, en cambio, estuvieron centradas en las clases media y baja, tan golpeadas por la crisis económica que heredó su marido.

“Todos los días he oído acerca de sus luchas”, señaló Obama en ambos eventos. “He oído cómo están tomando otro trabajo… cómo ahorran y se sacrifican, y no gastan un sólo centavo en sí mismos”, dijo.

La estrategia del equipo de campaña del Presidente ha sido dejar el debate sobre la reforma migratoria al primer mandatario y que la Primera Dama se acerque a la comunidad hispana, tan necesaria para ganar los comicios de noviembre, a través de sus iniciativas a favor del acceso a la comida sana.

Ayer por la mañana, desde una bodega abandonada en Inglewood, que en abril se convertirá en un supermercado de productos latinos, Michelle Obama sí se dirigió a las minorías de Los Ángeles, apartadas de los alimentos nutritivos y cercanas a la comida chatarra.

También vino a promover su iniciativa “¡A moverse!” (Let’s Move!), cuyo objetivo es resolver el problema de la obesidad infantil y que considera a los latinos como uno de sus focos de atención (casi dos de cada cinco niños hispanos de entre 2 y 19 años son obesos o tienen sobrepeso).

A los que pudieron pagar al menos 1,000 dólares por un platillo y una copa de vino, la Primera Dama les habló de la seguridad nacional, de la reforma sanitaria, de cambios en la educación, pero, sobre todo, de la situación económica.

“Los cambios reales son lentos… nunca pasan de una sola vez”, dijo.