LA VÍBORA

Cada día me cae más mal. De verdad, viborlectores, no-la-so-por-to. Les hablo de Lucero, que por más simpática que se quiera hacer no deja de parecerme falsa y arrogante. Hace unos días la escuché en una entrevista de radio, donde hablaba de su papel en la telenovela Por ella soy Eva, donde comparte crédito con Jaime Camil y que produce Televisa. Por supuesto que se trata de un refrito, especialidad de esa empresa mexicana. Pues ya se imaginarán a Lucero, hablando como si se tratara de una producción digna de un Oscar. Que es diferente a todas las telenovelas, que nunca se había hecho nada así, que el reparto está increíble y bla bla bla. Y todo con un lenguaje tan florido que por poco la confundo con Elena Poniatowska. En primer lugar, si se trata de un refrito hecho por Televisa, no creo que pueda ser algo tan bueno. La especialidad de esa empresa es echar a perder lo más o menos bien hecho (léase Betty, La Fea). Y en segundo lugar, ¿por qué contratar a Lucero para el papel protagónico si ya está más traqueteada que los autobuses de Greyhound? ¿Qué en México no hay más actrices, más jóvenes, bonitas y talentosas? ¿Por qué reciclar a una cuarentona que gracias a la televisión de alta definición podemos verle las cicatrices de la viruela y hasta las arrugas más milimétricas? Conste que eso con todo y las plastas de maquillaje. A esa edad, Cirugía Méndez ya hacía papeles de abuelita. ¿No ven eso los productores? Una de dos: o son miopes o le tienen lástima a Lucerito porque como ya no vende discos, de alguna manera tiene que pagar sus deudas. Y para rematar, dicen que durante el día de promoción de la novela, dejó sin entrevista a algunos medios, que porque ya tenía un compromiso previo. ¿No es como para colgarla del palo más alto del Ayuntamiento de Los Ángeles?

¿Y qué onda con… SOFÍA VERGARA? Yo no sé, y no me lo achaquen a mí, pero dicen por ahí que los asesores y publicistas de mi amiga Chofis le han recomendado que se reduzca el busto, si es que quiere seguir triunfando en Hollywood. Ya ven cómo la actriz por estos días anda en los cuernos de la Luna, ganando premio tras premio. Pero seamos honestos, cuando uno la ve, no sabes si verle la cara o las tremendas postizas que se carga. Y eso, amigos, no es bueno para alguien que quiere ser tomada en serio en la meca del cine. Si hacemos un análisis exhaustivo de las mujeres de su edad que han triunfado en Hollywood, veremos que las pocas o muchas que valen la pena no tienen -o al menos no se les nota tanto- bisturí de por medio. Se me vienen a la mente Gwyneth Paltrow y Kate Winslet, quienes han sobresalido sin ocultar que físicamente no son mujeres perfectas. A Winslet, por cierto, en una cinta en la que sale desnuda se le ve la celulitis. So, what? debió haber dicho en ese entonces. Es más irreal pensar que solo porque son artistas y millonarias tienen cuerpos perfectos. Miren, si quieren ver cómo lucía Sofía antes de la cirugía, búsquenla en YouTube en un comercial de Pepsi, pero el que hizo en Colombia cuando tenía 17 años. Claro, ya hace décadas de eso, pero al menos se puede ver que no necesitaba algo tan descomunal como lo que tiene ahora. Se ve a una Sofía jovencita, con medidas más proporcionadas y creíbles. Si yo fuera ella, siempre le haría caso a mis publicistas.