Traidores a Bolívar

La arremetida criminal de la Farc en los últimos días demuestra que están perdiendo. Los guerrilleros colombianos se sienten acorralados y como perros heridos muerden rabiosos.

El plan “inteligente” de estos terroristas es el mismo que los ha llevado al fracaso en el pasado: mostrar poderío militar para obligar a negociar la paz. Pero ese dominio táctico ya no lo tienen, aunque frente a las noticias escandalosas pareciera que sí.

¿Y cuál es el propósito de querer negociar la paz? Tener tiempo y espacio para volver a fortalecerse, con el fin de seguir en el negocio del narcotráfico y el secuestro.

En su última aparición en un video clandestino, el jefe de la banda, Timoleón Jiménez, alias Timochenko”, le propuso al presidente Juan Manuel Santos retomar el diálogo y discutir sobre privatizaciones, depredación ambiental, democracia de mercado y doctrina militar, para ponerle fin al conflicto interno.

Después de plantear esta salida negociada, atacaron varios pueblos dejando 11 civiles y cuatro policías muertos. Entonces, Santos los calificó de hipócritas y tiene razón. Siempre han sido farsantes. Son ellos los causantes de muchos de los conflictos sociales, humanos, políticos y ecológicos del país.

¿Por qué siguen subsistiendo las Farc? La primera causa es el narcotráfico y la segunda es que esta pandilla de bandoleros que tergiversó los idearios de Simón Bolívar, tiene el apoyo insidioso de otro profanador de la doctrina bolivariana como lo es Hugo Chávez.

A través de la llanura que une a Venezuela con Colombia, trasiegan cocaína y heroína a cambio de armas y dólares que surten ciertos militares corruptos chavistas.

Con el nombramiento que hizo Chávez del general Henry Rangel, como nuevo ministro de Defensa, le dio un espaldarazo colateral a las Farc. ¿Por qué?

Porque Rangel no solo es señalado por los Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico, sino que es eficaz protector de las Farc, siendo facilitador para que los guerrilleros se oculten en territorio vecino, trafiquen a través de Venezuela y escondan a gran parte de los 725 secuestrados que tienen hoy día Colombia. (Esta cifra la disimula el gobierno).

La condena pública que hicieron los estadounidenses al protegido de Chávez, le vino como anillo al dedo para vigorizar su batalla antiimperialista y consolidarse como un defensor de la patria; pero lo que se evidencia es que su gobierno ampara el delito.

Este oficial, es uno de los que le hace el trabajo sucio a Chávez y nunca ha dejado de ser servil: “Los militares venezolanos estamos casados con el proyecto político del presidente, a quien juramos lealtad completa”, ha dicho.

Ese “ideal”, sin duda, es un régimen criminal, no social, ni político.

Todos ellos son traidores a Simón Bolívar, quien decía que “el sistema de gobierno perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, pero para el pueblo, no para el gobernante.

Santos debe seguir dándole duro y parejo a los guerrilleros de las Farc y recapacitar que su nuevo mejor amigo, Hugo Chávez, hace parte de la cuadrilla de hipócritas a la que él señala.