El asco de la ‘solución final’

En el día de la celebración anual de la liberación, por los rusos, del campo de concentración Auschwitz-Birkenau, -hace 67 años- busqué comentarios en la prensa alemana sin hallar nada nuevo.

Pero hurgando en los archivos del diario Der Tag de la revista Spiegel topé con algo que es reflejo de la terrible locura racista de los nazis.

¡Una cosa más!

Encontré una copia oficial, sin firmas pero con sellos, de la minuta de una junta que es una vergüenza.

(Trato de ella hoy en una mezcla de traducción libre y comentarios)

Según esa minuta, hace 70 años, en enero 20 de 1942, se reunieron en el Wansee -un lago en las goteras de Berlín, Alemania- los siguientes funcionarios nazis:

Dr. Meyer y Dr. Leibbrandt, ambos del Ministerio para Territorios Ocupados, Dr. Stuckart, del Ministerio del Interior, Neumann, encargado del plan de cuatro años, Dr. Freisler, del Ministerio de Justicia, Dr. Bühler, de la Oficina General de Gobierno, Luther, del Ministerio del Exterior, Kolpfer, de la Cancillería del Partido Nazi, Kritzinger, de la Cancillería del Reich, Hofmann, comandante de grupo de la SS, M&Uunl;ller, también de la SS, el Dr. Lange, comandante de la SS y representante especial de los nazis caídos y Heydrich, comandante de la policía secreta del Estado (¡Gestapo!). Este último informó, para empezar, (punto II de la minuta) que por instrucciones del Mariscal de Campo (supongo que Göring) se le encarga la ejecución de la “solución final del problema judío de Europa”. Explicó que su presencia en esa junta era para aclarar algunas dudas y tomar decisiones para nuevas acciones. Dijo ser deseo del Mariscal de Campo, que él supervise y participe en el programa.

Ojo: ¡Presidía la Gestapo!

Indicó Haydrich que “la solución final del problema judío debe tomarse por la policía de seguridad del Estado sin consideración a las fronteras geográficas”. Para ello presenta un corto resumen del estado de la “lucha en contra de este enemigo”.

Queda claro que esa reunión fue para organizar y activar la movilización de judíos a ciertos lugares especiales de acuerdo con el programa llamado: “La Solución Final”.

Es decir, se trató de como eliminarlos…

Para que se vea el alcance de esta “solución”, se presentó un listado de los lugares de residencia de judíos en distintos países que eran 11 millones de “enemigos del Reich”. Destacan, con cerca de siete millones, los judíos alemanes y los de los países ocupados (entre ellos Ucrania con 2.9).

En esa junta se discutió lo que llamaron emigración judía, para no llamarla deportación y se discutió el que hacer con los que quedan y con los mayores de edad, así como la política a seguir con los que tienen una mezcla de sangre alemana y judía en diferentes grados.

¡No, no se trata de razas de ganado, sino de seres humanos!

En mi comentario no seguiré el orden de la junta, interesante, sin duda, por el instinto asesino de su contenido, sino tratar los puntos y acuerdos que fueron discutidos y aprobados por esos “humanoides”, muchos de ellos con doctorados, ciudadanos de un país supuestamente civilizado.

Empezaré por el destino de los judíos viejos. “Esos nazis” acordaron que todos los judíos de 65 años de edad o más, se iban, o ya se estaban deportando, a “ghetos de ancianos”, para separarlos de la población en general. Esos viejos eran varios millones y con esta acción pretendían eliminar la influencia de líderes y sacerdotes.

Siguen los acuerdos relacionados con personas de distinto niveles de mezclas de sangre.

A hijos de padres, uno judío y el otro alemán, se les considera 100% judíos y serán aislados; tienen el numero (1) de las mezclas.

Si uno de los del grupo (1) ya está casado con un(a) alemán(a), a sus hijos se les considera del grupo (2). Estos pueden seguir residiendo en Alemania, siempre y cuando acepten ser esterilizados para evitar que procreen.

Leyó usted bien: Esterilizados…

Si dos personas del grupo (2) ya están casadas, su caso será revisado y “si no predominan las características raciales judías” podrán seguir viviendo en Alemania en igual de condiciones que ciudadanos no judíos.

Continúan con argumentos para suspender en definitiva la emigración judía al exterior. Se habla de lo que los judíos habían tenido que pagar para lograr su autorización de salida y de los millones de dólares que organizaciones judías del extranjero habían aportado para ello (Yo le llamo a eso pagar rescate, ya que estaban virtualmente secuestrados) y de la medida nueva que acuerdan: ¡No permitirles a los judíos emigrar!

El acordar impedir su salida al tiempo que les prohiben vivir normalmente, muestra que solo se trata de acabar con ellos.

Y es que los judíos en esos días en Alemania carecían de derechos, eran considerados enemigos del país y al no poder abandonar el país estaban condenados a la extinción.

No se mencionan en la minuta los campos de concentración.

Yo recuerdo que en esa época -yo ya estaba de vuelta en México- algunos países habían aceptado refugiados judíos, otros, por diferentes sinrazones, les negaban asilo a los que lograban huir.

Leí muchas criticas de estas atrocidades pero nunca había visto una minuta oficial de una junta entre asesinos en que ponían por escrito sus acuerdos para eliminar a millones.

Leer esa minuta da vergüenza y asco…