Los Amigos Invisibles

Los Amigos Invisibles
Los Amigos Invisibles actúan este fin de semana en el Conga Room, un día antes de la entrega de los Grammy.
Foto: Iván Nava

La banda venezolona Los Amigos Invisibles tiene mucho que celebrar este año. Han sido nominados por tercera ocasión en los premios Grammy en la categoría de Mejor Disco Latin Pop/Rock, por su álbum Not So Commercial y el seis de marzo se proyectará el documental La casa del ritmo, realizado con financiamiento de sus fans -30 mil dólares en donaciones- y algunos amigos, en el Miami International Film Festival. La agrupación la integran Julio “Chulius” Briceño (voz), Armando Figueredo (teclados), Mauricio “Maurimix” Arcas (percusiones), José Rafael Torres (bajo), Juan Manuel Roura (batería) y José Luis “Cheo” Pardo, guitarrista de la banda y quien durante una entrevista telefónica desde Nueva York, donde reside, dice que aunque la banda “no es muy de premios”, son méritos que les emocionan y a los venezolanos les enorgullese.

¿Qué tan importante es para ustedes ganar un Grammy, luego de varias nominaciones?

A juzgar por la experiencia que ya tuvimos en los Latin Grammy -la única vez que hemos ganado un Grammy, [porque] nosotros en realidad nunca hemos sido muy de premios y no consideramos que es la razón por la que hacemos música- honestamente se sintió estupendo. Esta es nuestra quinta nominación a un Grammy y ganar no son solo representa el esfuerzo de la banda, sino la energía que despierta en Venezuela. De hecho somos la primera banda en ganar un [Latin] Grammy y lo más bonito es el optimismo y la reacción de la gente en Venezuela que ha sido tan solidaria. Fue una buena noticia en nuestro país y creo que eso es lo más bonito. Así que sea lo sea vamos a celebrar que estamos nominados.

¿De qué trata ‘La casa del ritmo’?

Fue una iniciativa que se nos presentó a la banda con la idea de hacer un documental, debido a que cumplíamos 20 años juntos. Nos pareció muy buena la idea pero no había presupuesto y no estaba entre nuestras prioridades. Entonces, Juan Marín [cineasta] dijo que él conseguia el dinero y creó una inciativa en la que los fans ayudaran a financiar la película y estuvo muy bonito. Creo que más que la película en sí, es el apoyo de ver que los fans y amigos de la banda estaban interesados en que se hiciera este proyecto… El documental es un concierto con varias entrevistas con los que integramos la banda. Hablamos de cómo comenzamos y creo que está muy divertido. Fue raro revivir muchos momentos, pero quedó muy bien y está por estrenarse en Miami.

¿Cómo han logrado permanecer 20 años juntos?

Hay varias cosas. Primero, afotunadamente, nos llevamos bien, y segundo, nos sigue gustando mucho la música. Nos encanta tocar en vivo. Creo que mientras nos paremos en una tarima y se nos sigan parando los pelos al soltar un acorde o cuando derepente hagamos un arreglo y la gente responda, vamos a seguir juntos. Eso lo siguen teniendo en común Los Amigos, aunado a que todavía nos queremos después de 20 años y que somos ya una familia: ni nos queremos ni nos odiamos.

¿Qué recuerdos guardan de su participación con Gustavo Dudamel el año pasado?

¡Wow! Yo creo que fue como un sueño. Tocar con la Filarmónica de Los Ángeles [en el Hollywood Bowl], una de las más importantes del mundo, nos tenía en nervio a toda la banda. No queríamos lucir mal y no queríamos ser el talón de Aquiles de ese orquestón. Estábamos tensos, lo confieso, porque era tocar la canciones que hemos tocado por 20 años pero tocarlas a la total perfección…

¿Qué hubiera pasado si se hubieran regresado a Venezuela? Ustedes son un ejemplo de los migrantes que cumplen su sueño Americano…

Como a todo migrante la vida nos cambió. Hubo un antes y un después de Los Amigos con David Byrne [quien los descubrió]. Venir a Estados Unidos no sólo ha sido una plataforma para proyectarnos, sino también una inspiración. Vivir en Nueva York nos tiene expuestos a mucha música que no hubiéramos escuchado en Venezuela.

¿Pero siguen con la gozadera [su estilo musical]?

Afortunadamente, porque mantenemos el venezonalismo por dentro. Vivir fuera de tu país te consolida un poco la idea de quién eres. Lo que te parece obvio en el lugar donde naciste, cuando te vas y vuelves, ya no lo es.

¿Cómo ven ahora Venezuela?

Ahorita está lamentablemente muy insegura, muy peligrosa. Pero por otro lado, el movimiento cultural a nivel musical es maravilloso. Tiene mucho que ver lo que representa Gustavo Dudamel, El Sistema y las orquestas que hay. Un músico venezolano, gracias a Gustavo y El Sistema, lo ven ya como bueno, igual que a los brasileños. En los últimos cinco años el ser músico en Venezuela ya no es un oficio sino una profesión.