¡Qué salvadón!

Las Chivas del Guadalajara evitaron ayer el naufragio en su cancha al apenas empatar 1-1 con el Deportivo Quito, con un gol agónico de Omar Arellano, en el partido que cerró la primera jornada del Grupo 7 de la segunda fase de la Copa Libertadores de América.
¡Qué salvadón!
Omar Arellano de las Chivas de México celebra una anotación ante Deportivo Quito de Ecuador en la Copa Libertadores.
Foto: Ulises Ruiz Basurto / EFE

GUADALAJARA (México) (EFE).- Las Chivas del Guadalajara evitaron ayer el naufragio en su cancha al apenas empatar 1-1 con el Deportivo Quito, con un gol agónico de Omar Arellano, en el partido que cerró la primera jornada del Grupo 7 de la segunda fase de la Copa Libertadores de América.

El resultado dejó como líder de la llave al Vélez Sarsfield argentino, que horas antes goleó a domicilio por 0-3 al Defensor Sporting uruguayo.

La anotación de la “Pinita” Arellano, al minuto 92, le dio un punto importante al Rebaño Sagrado, que tuvo que remar contra corriente durante todo el encuentro después de que el argentino Matías Alustiza los sorprendiera a los ocho minutos en su propio Estadio Omnilife.

En la disputada acción del tanto del empate, el guardameta argentino nacionalizado ecuatoriano Marcelo Elizaga sufrió un duro golpe en el rostro que le obligó a abandonar la cancha.

Parecía que nada cambiaría para las Chivas, que seguiría en su mala racha de juegos perdidos, ahora en su debut en la Copa Libertadores, sin embargo, llegó el impulso triunfador, después de acciones llenas de desconfianza, principalmente en el primer tiempo, manifestadas en una mala salida de Jonny Magallón, que abrió la oportunidad para el golazo de Alustiza.

El argentino sacó un potente tiro pegado al poste izquierdo que aunque Luis Ernesto Michel alcanzó a tocar, no pudo evitar que se fuera el balón al fondo de su arco, y después el equipo que comanda el argentino Carlos Ischia tejió una red defensiva impenetrable, hasta que la “Pina” Arellano la partió en el tiempo añadido.

El primer tiempo fue ideal para el Deportivo Quito, que se encontró con la jugada del gol, y su estrategia defensiva le funcionó ante un equipo mexicano que no encontró la manera de meterse en el partido.

Parecía entonces que la crisis de los rojiblancos en la Liga local se trasladaba también a la Copa Libertadores.

El tanto del conjunto visitante puso en evidencia las fallas defensivas de las Chivas y su falta de concentración, los mismos errores que han sepultado al Rebaño Sagrado en el último puesto del Torneo Clausura 2012.

Las llegadas del cuadro local al arco rival no impresionaron a nadie en el primer tiempo, con un remate de Arellano alejado de la portería y un cabezazo de Nava, sin ganas de acercar el balón a los postes.

La juventud del Rebaño dominó el terreno y las acciones durante el resto del primer tiempo, pero siempre se topó con la experiencia de los ecuatorianos, que lograron mantener el balón lejos de su puerta hasta que llegó el descanso.

Los aficionados no pudieron aguantar su malestar por el funcionamiento de su equipo y lo despidieron entre silbidos y abucheos al concluir el primer tiempo.

Pero el técnico Ignacio Ambriz logró una sacudida en la mentalidad de sus pupilos, que iniciaron la segunda parte con entrega, espíritu y hambre de triunfo, y estuvieron más atentos y concentrados.

Chivas cambió su esquema, de tres a cuatro defensas, y entró Alberto el “Venado” Medina para buscar dar más posesión y mayores ocasiones de gol en el área, pero todo se perdía en la poblada defensa del Deportivo.