Como medicina natural, ¡el ajo!

Como medicina natural, ¡el ajo!
Foto: Agencia Reforma

Toma una cabeza de ajo batida con jugo de limón para evitar la gripa, dicen algunos; consume ajo regularmente para mejorar la circulación, recomiendan otros. Y es que esta especia, es un hecho, adem·s de condimento es excelente medicina.

Utilizado desde hace milenios como remedio terapéutico, la saludable fama de este aromatizante y saborizante no es una moda pasajera.

“Su primer beneficio es que es antiséptico y, curiosamente, también antibiótico natural. Muy conocido desde la antiguedad, los egipcios lo valoraban muchísimo y hasta pagaban trabajos con cabezas de ajo”, cuenta la nutricionista y terapeuta en medicina natural, Cristina Orendáin.

“Recientemente, la gran nutrióloga estadounidense Adelle Davis, autora de ‘Lets Eat Right to Keep Fit’, descubrió que tomar un ajo en ayunas con un té amargo durante tres semanas era la mejor manera de desparasitar a las personas”.

Entre otros beneficios de esta planta de la familia de las liliáceas están la disminución del riesgo de infartos, la reducción del nivel de grasa y colesterol en la sangre, la prevención del cáncer y el aumento de la potencia sexual.

“Lo correcto es consumirlo crudo. Sin embargo, hay quienes lo prefieren en cápsulas deodorizadas que hacen que la persona no repita tanto”, explica Orendáin.

“La ventaja del ajo fresco es que al momento de ingerirlo las sustancias que lo componen están más vivas”.

Aunque muchas ramas del naturismo recomiendan consumir mínimo tres cabezas de ajo al día -una antes de cada comida, incluso-, en opinión de esta nutricionista basta con incluirlo en nuestra dieta de manera frecuente, aun cocinado, para mejorar la calidad de vida.

Para quienes no se ven a sí mismos comiendo el bulbo crudo, Orendáin recomienda disimular el sabor con una mantequilla.

“Yo meto una cabeza de ajo al hornito eléctrico y lo dejo cocer durante unos 20 minutos. Luego lo saco y, con una guantera para no quemarme, apachurro la cabeza de ajos, inclinada sobre un recipiente para que salga la mantequilla de ajo.

“Teniendo esta mantequilla, la puede integrar en muchos platos. Puede prepararse pollo, pavo, conejo o guilotas, haciendo del ajo algo más digerible”, asegura.