Alrededor de la isla desde una ciudad

Sus lugares de interés histórico, sus playas paradisíacas y su vibrante vida nocturna seducen anualmente a millones de visitantes.

Sin embargo, a un paso del bullicio cosmopolita de San Juan se descubren paisajes bucólicos, impresionantes bellezas naturales y viejos pueblitos que permiten añadirle dimensiones insospechadas a cualquier visita a Puerto Rico.

Desde San Juan, cruce la bahía en la tradicional Lancha de Cataño y visite Bacardí, la destilería de ron más grande del mundo. Los tragos son por la casa, y no tiene que preocuparse por conducir de vuelta.

Usando a San Juan como base de operaciones, se pueden efectuar excursiones muy provechosas en la isla.

A menos de una hora al este de esta capital, por auto, las hermosas playas de aguas cristalinas dan pie a un exuberante bosque húmedo tropical que ofrece veredas para todo tipo de caminatas. Aventúrese media hora más y explore una reserva natural fascinante.

Al oeste, visite el radio-radar telescopio más grande del mundo, desde donde se envían señales al cosmos en busca de otras formas de vida.

A corta distancia, adéntrese profundamente en la belleza subterránea de un espectacular sistema de cavernas por uno de los ríos subterráneos más largos del mundo.

Al sur, atraviese la Cordillera Central hasta la Porta Caribe, y llegue a Ponce, una ciudad de 300 años de historia tan diferente del San Juan atlántico como Madrid difiere de Barcelona.

Las autopistas de esta isla de 11 millas x 36 millas son seguras y fáciles de usar. Los taxis y los autos de alquiler son muy asequesibles, así como los “carros públicos”, autos que dan servicio regular a buen precio a los pueblos de la isla.