Jon Secada quiere ayudar

Una campaña liderada por el cantante busca informar a latinos sobre la hepatitis C

Para Jon Secada, la muerte de su padre no debe pasar inadvertida. Tiene que servir para educar a los latinos sobre la hepatitis tipo C, sobre sus mitos y la importancia de detectarla y tratarla a tiempo.

José Miguel Secada falleció a los 83 años el pasado 24 de octubre por complicaciones relacionadas con esta enfermedad, que contrajo hace más de dos décadas y que no trató adecuadamente.

“Sinceramente, creo que mi padre nunca supo cómo la adquirió [la hepatitis C] y después de ser diagnosticado nunca la tomó en serio”, dijo el cantautor de 49 años en entrevista telefónica desde Miami. “Yo empecé a educarme sobre ella viendo a mi viejo sufrir”.

En su lecho, José Miguel habló varias veces con su hijo sobre la importancia de educar a los latinos acerca de esta enfermedad, que inflama el hígado y provoca cirrosis y cáncer a este órgano, así como otros males.

Para cumplir el deseo de su progenitor, Secada presentó hace unos días la campaña Hepatitis C, toca el tema. La iniciativa -patrocinada por la Fundación Estadounidense del Hígado y la compañía farmacéutica Merck- es la primera de su índole que se efectúa a nivel nacional, a gran escala, para la gente de habla hispana.

“Con esta campaña buscamos que nuestra gente se cuide, que no espere a sentirse mal para ir al médico, que hable con su médico sobre la prueba del virus de la hepatitis C [VHC]”, explicó el ganador de dos premios Grammy. “Es importante que el mal se trate a tiempo. A diferencia de años pasados, hoy hay medicamentos muy efectivos que matan directamente el virus”.

Los latinos integran 15% de la población de Estados Unidos, y representan la tercera parte de las 3.2 millones de personas diagnosticadas con el mal del hígado.

“Un millón de latinos viven en este país con hepatitis C, y la enfermedad es más agresiva en este grupo que en los otros debido a que tienden a sufrir más cirrosis y cáncer de hígado”, explicó vía telefónica el doctor Leopoldo Arosemena, profesor asistente de la Universidad de Miami, especializado en hepatología y medicina interna.

El problema se da, agregó el galeno, porque los latinos no hablan de la enfermedad básicamente por mitos y estigmas.

“Antes de 1992 no se sabía cómo se transmitía [la hepatitis C]. Pero siempre ha estado el estigma de que quienes la padecen son personas drogadictas o que se han contagiado por el contacto sexual”, apuntó el hepatólogo.

Estos mitos son falsos, aseveró Arosemena. La hepatitis C se contrae por contaminación directa con la sangre infectada. Es decir, por transfusiones de sangre o por el uso de objetos cortopunzantes -como jeringas no desechables-, así como durante la aplicación de medicamentos o drogas intravenosas, equipo para tatuar la piel o para hacer perforaciones (piercings) y por el uso de equipo médico no esterilizado.

La hepatitis tipo C es una enfermedad que por lo regular no manifiesta síntomas en sus inicios y, por eso, las personas enfermas no buscan ayuda médica a tiempo.

Y allí es donde está la trampa: desde que el virus ingresa al cuerpo este empieza a dañar el hígado silenciosamente.

“Mi viejo sabía que tenía la enfermedad, pero como se sentía bien nunca dijo nada ni vio al médico. Lo hizo solamente cuando ya tennía complicaciones… y, en esta enfermedad, la atención médica marca la diferencia entre lo que significa estar vivo o muerto”, acotó el artista.

Para educar a la comunidad sobre el mal, la campaña creó la página hepatitisctocaeltema.com, en español, con recursos e información sobre la enfermedad.

“Los latinos tenemos que tomar conciencia de la hepatitis C, que hoy como nunca, tiene opciones para ser tratada. Tenemos que romper las barreras, los estereotipos”, acotó Secada.

En plena celebración del vigésimo sexto aniversario del lanzamiento de su primer sencillo, Love with a Smile, Secada promueve esta campaña a la vez que asegura que la muerte de su padre a consecuencia de este mal “inspirará seguramente algún tema en mis producciones musicales futuras”.