Fervor de feligreses en San Patricio

Dolan oficia su primera misa como cardenal en el Miércoles de Ceniza
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Fervor de feligreses en San Patricio
El Miércoles de Ceniza que marca el inicio de la cuaresma se celebró ayer en la catedral de San Patricio donde acudieron los fieles en gran número. Arriba desde la izq. Octavio y Estela Gómez y Ofelia Paiba quienes recibieron la ceniza.
Foto: Juan Matossian / EDLP

Nueva York – Cientos de personas abarrotaron ayer al mediodía la catedral de San Patricio para recibir las cenizas de la Cuaresma en una ceremonia oficiada por el recién nombrado cardenal Timothy Dolan. La masiva asistencia de los fieles probó que los católicos neoyorquinos siguen haciendo esfuerzos por observar las tradiciones de la Cuaresma.

La misa duró sólo 30 minutos, pero las colas de feligreses que esperaban a que les fuera administrada la ceniza, que daban la vuelta a la manzana, se mantuvieron en las horas posteriores.

“Nosotros todavía tratamos de hacer las cosas como anteriormente se hacían: no comemos carne los viernes y guardamos vigilia el miércoles de ceniza”, dijo Estela Gómez, que acudió a San Patricio desde El Bronx junto a su marido, Octavio. “Es verdad que la gente cuando llega a este país cambia mucho, pero nosotros queremos seguir con las tradiciones”, agregó.

El receso escolar de invierno permitió que muchos padres acudieran junto a sus hijos para recibir la ceniza.

“Al niño Jesús le ofrezco comer menos golosinas y ayudar a mi mamá en casa”, aseguró el pequeño Leandro López, de 6 años, que nos desveló sus sacrificios de Cuaresma mientras aguardaba en la cola de San Patricio junto a su madre, Rosalía.

Hay tradiciones de Cuaresma y Semana Santa, sin embargo, que no se pueden exportar a Nueva York, y muchos latinos lo lamentan.

“Añoro muchas las procesiones de Colombia, porque yo crecí con eso”, dijo Ofelia Paiba. “Aunque aquí supondría demasiado trabajo organizarlas y a la gente de otras religiones no le gustaría”.

Dolan, que oficiaba su primera misa desde que fuera elevado a cardenal por parte de la iglesia católica de Roma, fue homenajeado con una cerrada ovación por parte de los feligreses nada más acabar la ceremonia.