Inocencia lastimada

Ya no se acordaba del incidente. Habían pasado 23 años y al parecer todo había quedado enterrado en su subconsciente. Pero cuando lo vio sentado en la mesa de un restaurante angelino, donde iba a cenar en compañía de su mamá, se le revolvió el estómago y tuvo que ir directo al baño del establecimiento a vomitar.
Inocencia lastimada
'Alejandra' fue abusada por un amigo de la familia que estaba alojado en su casa.
Foto: Suministrada

Ya no se acordaba del incidente. Habían pasado 23 años y al parecer todo había quedado enterrado en su subconsciente. Pero cuando lo vio sentado en la mesa de un restaurante angelino, donde iba a cenar en compañía de su mamá, se le revolvió el estómago y tuvo que ir directo al baño del establecimiento a vomitar.

“Se me vino a la cabeza cuando ese amigo guatemalteco de la familia, que vivió unos años con su esposa en nuestra casa mientras se establecía en Los Ángeles, me sentó en sus piernas y de repente metió sus manos en mis partes íntimas”, cuenta “Alejandra”, quien prefiere mantener su nombre y apellido reales en el anonimato por respeto a sus padres y por trabajar en el área de la salud pública en esta urbe.

“Recuerdo que tenía nueve años y con fuerza retiré sus manos de mi cuerpo, y asustada salí corriendo a la casa de una vecina y allí me quedé hasta que regresó mi mamá del mandado. Pero no fui capaz de decirle nada porque él era un amigo de confianza de mis padres”, agregó Alejandra.

La residente de 32 años de Pasadena habla con nerviosismo y coraje al recordar el momento de las caricias lascivas de las que fue víctima, pero a la vez se siente afortunada “de no haber corrido con la suerte de dos de mis mejores amigas que, lamentablemente, durante su infancia fueron abusadas sexualmente por sus tíos”.

En uno de los casos, cuenta Alejandra, la amiga le notificó a su mamá y “pusieron el reporte ante la policía de México, pero tú sabes… allí las autoridades no hacen nada, menos cuando se trata de una persona del gobierno”.

En el otro caso, la menor también habló, “pero sus papás no le creyeron y ella se convirtió en una chica rebelde y de la misma rebeldía empezó a tener sexo desde los 11 años”.

Estos casos ilustran el abuso sexual que algunos adultos perpetran contra niñas o niños aprovechándose de su inocencia.

De acuerdo con datos de la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, anualmente se reportan en este país más de 80 mil casos confirmados de abuso sexual contra niños y niñas, pero se estima que esta cifra está muy por debajo de la realidad debido a que el número de los casos no reportados podría superarla, ya que los menores abusados se quedan por lo regular callados por la manipulación afectuosa o el temor que tienen hacía su agresor.

“En el condado de Los Ángeles tuvimos el año pasado un total de 167,723 reportes de diversos tipos de abusos contra menores”, dijo Neil Zanville, vocera del Departamento de Niños y Familias del Condado de Los Ángeles. “De estos casos, 16,181 fueron acusaciones relacionadas con supuestos casos de abuso sexual que están siendo evaluados e investigados”.

La psicoterapeuta Anabel Castrezana, con práctica en Kaiser Permanente en Santa Ana, presentó un perfil alarmante. “El registro nacional del Centro de Niños abusados de Estados Unidos muestra que una de cada tres niñas y uno de cada seis niños será abusado sexualmente antes de cumplir los 18 años”, dijo. “Y, lamentablemente, el abuso se da por creer que el abusador es siempre un extraño, por no querer hablar de sexo con los hijos, por las creencias religiosas o por el temor de despertar tempranamente la curiosidad sexual en ellos”.

La realidad es que, en la mayoría de los casos, el agresor es un conocido, ya sea un miembro de la familia, un amigo, un maestro, un vecino, un entrenador, un religioso u otra persona con la cual el menor está en contacto a diario.

“En la comunidad latina los casos tienden a darse más dentro de la misma familia por el aspecto cultural de mantener en tabú los temas de la sexualidad, algo que hace que entre niños y adultos haya muchos secretos”, explicó Castrezana.

Cómo educar a los hijos para evitar que sean víctimas del abuso sexual es una de las inquietudes de los padres que protegen a sus hijos y que están preocupados por las recientes noticias de que varios profesores de escuelas de Los Ángeles han sido acusados de abusar sexualmente de decenas de escolares.

“A los niños hay que hablarles desde muy pequeñitos con las palabras correctas de cada parte anatómica de su cuerpo”, explicó Castrezana. “Y hay que hacerlo a partir de los dos años cuando empiezan a descubrir su cuerpo y les estamos enseñando palabras como nariz, boca, ojos, pies, piernas, panza, cejas, ombligo y orejas. Ahí es cuando tenemos también que enseñarles el nombre de sus partes privadas, pene o vagina, según el género”.

Luego, a medida que crecen, hay que decirles que sus partes privadas nadie las toca.

También se les debe enseñar que no tienen que guardar secretos con nadie, más aun cuando la persona que quieren o conocen les está haciendo daño.

“Los padres tienen que estar atentos en todo momento sobre en dónde y con quién están sus hijos, aun cuando estén con familiares”, dijo Castrezana. “Y cuando van a la escuela hay que preguntarles sobre cómo les fue en el día y si pasó algo con algún maestro o compañero de clase que les molestó”.

Castrezana recuerda asimismo a los padres inmigrantes que, aunque no hablen inglés o no tengan documentos legales para residir en este país, tienen el derecho “de cuestionar” al maestro, religioso o cualquier persona que cuida a su hijo.

“En este país es un delito abusar o acariciar indebidamente a un menor”, puntualizó Castrezana. “Y todo padre tiene el derecho de proteger y defender a sus hijos de los abusadores”.