Elecciones: Elegir al menos malo

En una reciente entrevista con Eddie “El Piolín” Sotelo, el presidente Barack Obama expresó con total confianza que su gobierno tiene todavía cinco años por delante. El mandatario demócrata parece estar muy seguro de su reelección, y la verdad es que no lo culpo. Y lo comprendo mucho mejor después de haber observado el último debate republicano.

Es obvio que estos caballeros, en su desesperación por captar el voto masculino, blanco, protestante y ultraconservador en estas primarias republicanas, no están midiendo las consecuencias de alienar a las minorías, y a un segmento importante del electorado como es el voto femenino.

Cuando el moderador del debate, John King de CNN, los cuestionó sobre el tema del control de la natalidad, se embarcaron en una diatriba confusa que comenzó con el comentario de Romney de que la iniciativa del presidente Obama de que las polizas de seguros cubran el costo de los métodos anticonceptivos es el peor ataque en la historia a la libertad de conciencia y de religión; y que terminó con las opiniones de Rick Santorum y de Ron Paul ligando los métodos anticonceptivos al libertinaje sexual, y a la inmoralidad de la sociedad, léase entre líneas, de las mujeres de nuestra sociedad.

Luego entramos al tema migratorio, y claro, en esta materia ya prácticamente nada de lo que digan debe sorprendernos. Se habló obviamente de la doble muralla en la frontera para detener el ingreso de indocumentados y del programa E-verify para que los empleadores tengan una herramienta para reconocer si quien está solicitando un trabajo se encuentra legalmente en el país. Cuestionado sobre la Ley SB1070, Romney señaló que la ley de Arizona es un modelo para el resto del país. Santorum agregó que hay que ir contra los empleadores, pero además contra los indocumentados que están haciendo cosas ilegales como buscar empleo. Paul por su parte culpó a la asistencia social de la inmigración indocumentada, olvidándose quizá de que los únicos servicios que los indocumentados reciben es la educación hasta el grado Décimo Segundo, y tratamiento médico de emergencia. Aquí ya no se salvaron ni las abuelitas que Gingrich dijo alguna vez que quiere ayudar a legalizarse.

Y regresando al presidente Obama, en la misma entrevista con el Piolín nos dijo que los hispanos no vamos a tener dificultad en elegir por quien votar en las próximas elecciones. Lo cierto es que tiene toda la razón. Hay un candidato demócrata que dice amarnos, pero que no ha hecho nada por nosotros, y que particularmente en el tema migratorio nos ha aplicado la ley del garrote -un millón y medio de deportaciones y la reciente aprobación de fondos para el programa de “comunidades seguras”- ; y otro republicano, sobretodo si gana la primaria Romney o Santorum, que está dispuesto hasta quitarles el pan de la boca a la gente más pobre de nuestra comunidad, por decir lo menos. La verdad es que no va a ser muy difícil elegir.

Pero claro, para elegir hay que votar, para votar hay que hacerse ciudadano. Amable lector, si está habilitado, regístrese y vote.