Sierra & Tierra: Amor por el terruño

Entre los hispanos, nada define mejor el apego a la naturaleza y a la obra divina que “el amor por el terruño”, una conexión en muchos casos espiritual con la tierra que nos ve crecer, nos alimenta y nos da la vida.

“Para nosotros, conservar es un valor heredado de generación a generación”, dice Amber Tafoya, coordinadora en Colorado de la organización conservacionista Nuestros Ríos. “Se nos enseña que nosotros pertenecemos a la tierra, no todo lo contrario”.

Este apego rechaza que éste sea un planeta desechable. No es nuestro. Se lo pedimos prestado a la siguiente generación.

“Nada te pertenece sólo a ti”, agrega Amber. “Debes usar lo que tienes para el bien común y para compartirlo. Lo bello de esto es que lo que tú necesitas lo acabas recibiendo de otro”.

Esta “identidad comunal”, como lo llama Amber, este amor por el terruño, han quedado una vez más demostrados por medio de una fascinante encuesta.

Según el estudio del Colorado College realizado en seis estados del oeste del país, el 89% de los hispanos encuestados dijo que pese a las crisis presupuestarias, se debe invertir para mantener los terrenos, el agua y la vida silvestre de cada estado. Y el 94% dijo que los terrenos públicos son “una parte esencial” de las economías estatales.

La encuesta, realizada entre 2,400 votantes registrados hispanos y no hispanos, también desbarata la idea que las regulaciones de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) son innecesarias. El 66% de los encuestados hispanos dijo que las consideran “importantes salvaguardas” para protegernos a todos contra la contaminación tóxica.

“Nosotros crecemos aprendiendo a vivir en armonía con nuestros entornos”, dice Amber, quien considera la encuesta “una prueba abrumadora” de los valores propios de nuestra comunidad. “Las protecciones medioambientales se aseguran de que quienes usen algo lo devuelvan como lo encontraron”.

Pero la industria carbonera, por ejemplo, no está dejando el planeta como lo encontró, sino abusado por las emisiones que nos están envenenando a todos y desbaratando el clima global.

No es de extrañar pues que en la encuesta, el 81% de los hispanos apoya las acciones de la EPA para reducir la contaminación de las plantas de carbón y de otros combustibles fósiles. En comparación, el 70% de los encuestados no hispanos secundan a la EPA.

Este claro apoyo hispano tiene obviamente un aspecto de autodefensa. Según el estudio, el 60% de los hispanos considera la contaminación y el smog como problemas de extrema o gran gravedad. De hecho, los Centros para el Control de las Enfermedades informan que casi la mitad de los hispanos vivimos en condados del país que con frecuencia violan los estándares de smog.

Pero esto no implica que nuestra comunidad esté opuesta al avance económico del país. Según el estudio del Colorado College, el 87% de los hispanos opina que podemos proteger el medio ambiente al mismo tiempo que reforzamos la economía.

Y ese desarrollo vendrá, según el 80% de los encuestados hispanos, por medio de la reducción del uso de combustibles como el carbón y el petróleo, y el fomento de fuentes de energía limpia y renovable, como el sol y el viento. Y además, un porcentaje similar cree que el cambio hacia la energía limpia generará empleos.

“Yo creo que nuestra comunidad son pioneros conservacionistas”, asegura Amber. “Porque nos sentimos tan unidos a la tierra, a nuestra historia, a nuestras vivencias, que vemos venir el futuro y queremos repetir los éxitos, no los fracasos”.

Es el amor por el terruño que nos ve nacer, crecer y luchar por conservarlo.