Arizona convierte la rabia en poder político

Don Manuel Ramírez Chávez, oriundo de Michoacán, llegó a Estados Unidos a los ocho años de edad. Cincuenta y seis años más tarde, a los 64, se está haciendo ciudadano y no lo hizo antes, dice, “porque nunca había visto tanta discriminación como ahora, mucho racismo, mucha persecución contra el hispano”.

Quiere votar “para que haya cambios aquí en el estado de Arizona”. “Si no votamos, no va a cambiar”, indicó Don Manuel en una feria de ciudadanía organizada por Mi Familia Vota en Guadalupe, Arizona.

En Phoenix, a la misma hora, la coalición ONE Arizona, que agrupa a once organizaciones no partidistas que promueven el registro, la educación y la movilización de votantes, entrenaba a jóvenes ciudadanos latinos que aspiran a ocupar puestos públicos motivados en gran medida por la atmósfera antiinmigrante y en general antihispana vivida en Arizona en el marco de la ley SB 1070, los ataques a los estudios étnicos, y los excesos del alguacil Joe Arpaio.

Norma Alicia Meléndez Arámbula, nacida en San Francisco, California, llegó a los cuatro años de edad a Phoenix. A sus 22 años de edad aspira a convertirse en abogada de inmigración y eventualmente ir escalando puestos públicos con la mira puesta en el Senado federal.

“Me motivó porque mucha de mi familia es indocumentada, muchos de mis amigos. Veo que viven con el miedo de no poder salir, cómo se aprovechan de ellos (…) Hay maneras de resolver las cosas sin esconderse como si fueran criminales”, señaló Meléndez.

The New America Leaders Project auspició el taller de liderazgo para jóvenes. Su directora fundadora, Sayu Bhojwani, explicó que hay una necesidad no sólo de inmigrantes en puestos públicos sino de inmigrantes que provengan de las mismas comunidades que quieren representar.

Mientras el proceso primarista republicano sigue su curso, en Arizona diversas organizaciones centran sus esfuerzos en asegurar que más hispanos elegibles se hagan ciudadanos y quienes ya lo son, se registren para votar y en general, que se involucren en el proceso político a diversos niveles, incluyendo como candidatos.

ONE Arizona, integrada, entre otros, por Mi Familia Vota, Voto Latino, NALEO, y Promise Arizona, ha encabezado desde 2010, a la luz de la SB 1070, los esfuerzos para garantizar que más latinos elegibles se registren para votar y que una vez lo hagan, salgan a votar, sobre todo los electores hispanos de baja tendencia para votar. Y han tenido éxito en movilizar el voto latino de baja tendencia en los comicios de medio tiempo en 2010 y en las elecciones municipales de Phoenix en 2011 que resultaron en la elección de un alcalde demócrata y de un segundo concejal hispano, Daniel Valenzuela.

Don Manuel, por su parte, indicó que por todas partes en Arizona se habla de la necesidad de votar..