¿Enfermos imaginarios?

Un paciente hipocondríaco no inventa los síntomas: los tiene, pero los magnifica.
¿Enfermos imaginarios?
Foto: Archivo

“Es un infierno”, expresa Paula al referirse al trastorno que sufre desde hace años. “Cuando noto una sensación o algún síntoma extraño en mi cuerpo, aparece la idea de que tengo una enfermedad incurable. En ninguna otra circunstancia he sentido el miedo y la tristeza que me provocan estos pensamientos.

Después viene el impulso de visitar a un médico y a otro y a otro, en busca de respuestas. A veces, las explicaciones de los especialistas me tranquilizan, pero sólo por momentos, porque la creencia de que tengo una afección grave siempre regresa”.

Paula tiene 29 años y a los ocho fue hospitalizada por una apendicitis. Durante los días que estuvo internada fue testigo de casos de niños que llegaban con enfermedades que requerían largos y dolorosos tratamientos.

“Esos escenarios marcaron mi vida. Mi cirugía fue un éxito, pero me quedé con la peor de las secuelas: la hipocondria”. La joven ha acudido a terapia psicológica y ha logrado pasar largas temporadas sin preocupaciones de este tipo. “Invariablemente, mis crisis detonan cuando tengo un problema emocional”.

El doctor Enrique Camarena Robles, médico psiquiatra del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y el doctor Esaú Fabián González Trueba, cardiólogo del Hospital Juárez de México, abordan el tema y coinciden de entrada en que la hipocondria es un problema de salud que debe ser tratado con seriedad.

Según datos del IMSS, hasta el 16 por ciento de la población mexicana presenta esta condición en algún momento de su vid,a y el grupo poblacional más vulnerable es el de mujeres y hombres entre 20 y 30 años de edad.

El doctor Camarena Robles explica que el término actualizado para la hipocondria es neurosis hipocondriaca. “Dentro de la clasificación de la Organización Mundial de la Salud es considerada como un trastorno neurótico, cuyo componente esencial tiene que ver con altos niveles de ansiedad, en ocasiones acompañados por cuadros depresivos. Es una condición que hay que atender, porque puede ser desgastante, discapacitante y con altos costos económicos”.

Es necesario comprender que el paciente hipocondriaco no finge sus síntomas, sino que realmente los siente, pero los exagera y magnifica, si hay, por ejemplo, un dolor de cabeza, él piensa que tiene un tumor cerebral.

En los pacientes hipocondriacos hay periodos asintomáticos y sus crisis pueden ser disparadas por el estrés que pueden producir los problemas financieros, familiares, una pérdida afectiva o la presión en el trabajo. Además, es frecuente que exista también una predisposición genética a esta condición.

Desde el punto de vista médico, el doctor González Trueba señala que el primer paso para diagnosticar la hipocondria es descartar cualquier padecimiento estructural.

“Cuando un paciente llega con algún dolor o malestar hay que creerle, hacer la evaluación clínica y los estudios pertinentes. Si en esta valoración no se encuentra ningún problema físico y el paciente insiste en que está enfermo lo que procede es derivarlo a una consulta psiquiátrica, donde recibirá el tratamiento que realmente necesita”.

La neurosis hipocondriaca es una enfermedad que debe ser atendida por el psiquiatra, dice por su parte el cardiólogo Esaú Camarena Robles, “porque el tratamiento integral de cualquier trastorno mental tiene dos componentes: la parte psicoterapéutica y la parte farmacoterapéutica.

El pronóstico para estos pacientes es muy bueno; les puede ir muy bien con el protocolo adecuado. Los medicamentos que empleamos son muy nobles, pero deben ser prescritos y manejados por un especialista. Si hay constancia en las terapias, es posible lograr la desaparición de este problema”.

Los expertos coinciden en que el paciente con neurosis hipocondriaca debe limitar su acceso a la información sobre temas de salud, para evitar la adjudicación de enfermedades que sólo un médico puede diagnosticar.

Una muy buena noticia es que estamos ante una condición que se puede controlar y la colaboración de la gente cercana al afectado es básica en este sentido. Hay que recordar en todo momento que él no necesita críticas o burlas, porque cuando expresa sus temores lo hace desde la desesperación y en busca de apoyo.

Bibliografía recomendada:

Enfermos imaginarios, la hipocondría

Ma. Dolores Avia Aranda

Editorial Océano

“La perseverancia es el motor del éxito”

http://www.sermexico.org.mx

Bojorge@teleton.org.mx