Esa no es la manera

El último debate del Partido Republicano en Arizona debería ser un gran motivo de preocupación para los republicanos. Mientras que los candidatos y el partido tienen la esperanza de estar un paso más cerca de tener un candidato, sus probabilidades de llegar a la Casa Blanca en noviembre parecen desvanecerse con cada día que pasa.

En un ciclo político que comenzó con mucho entusiasmo y esperanzas entre los republicanos, que creían que su partido estaba perfectamente posicionado para derrotar a un presidente en ejercicio con un índice de aprobación muy por debajo de 50%, presidiendo en medio de una recuperación económica dolorosamente lenta y en la que los votantes claramente no están satisfechos con la manera en la que van las cosas, no hay dudas de que todo parece haber salido mal para el Partido Republicano.

¿Qué cambió? Por un lado, la economía ha mejorado. El desempleo está bajando, las empresas están contratando personal y el Dow Jones está en un nivel históricamente alto. Y aunque la economía todavía no ha dejado completamente atrás las dificultades, los republicanos deben ser cuidadosos para que no se considere que están deseando que haya malas noticias en la economía, o que lo que dicen empeora las cosas en la economía. En ese sentido, las noticias económicas positivas le quitan algo al discurso de quien supuestamente “encabeza” la carrera, Mitt Romney, que ha hecho énfasis en ser el hombre de negocios pragmático que sabe cómo dar vuelta a la economía. Pero los cambios en la economía no están bajo el control de ninguno de los candidatos.

Lo que sí está bajo su control, sin embargo, es cómo se presentan a sí mismos en esos debates y en los eventos de campaña por todo el país. Es en esos foros que se han hecho el mayor daño a largo plazo entre sí y al partido en general. No hubo un ejemplo más claro que el del debate en Arizona.

En apenas dos horas, los candidatos del Partido Republicano lograron mostrar de manera concisa a todo EEUU cómo están alejando a dos de los grupos demográficos y de votantes más importantes en el país actualmente: los latinos y las mujeres.

Entre el apoyo de Mitt Romney a la dura ley antiinmigrantes de Arizona -SB1070- como modelo para el país, y el ataque temprano de Newt Gingrich que culpa la cantidad de presos en las prisiones de Arizona y el agotamiento de los recursos en las salas de emergencia a los inmigrantes indocumentados que llegan por la frontera sur, y su propuesta de construir no solo un muro, sino un doble muro en la frontera, los candidatos republicanos mostraron su constante sordera, o más realista aún, una verdadera indiferencia, hacia los votantes latinos en este país.

A eso se agregan comentarios combinados de los candidatos que llevaron al debate que enfatizó sus posiciones en temas importantes para las mujeres, como querer negar igual acceso a servicios de salud preventivos para las mujeres, incluyendo anticoncepción, la opinión de Santorum de que las mujeres no deberían prestar servicios en combate y el apoyo de Romney a las enmiendas de “Personhood” en los estados. ¿Qué tenemos entonces?

Comenzamos a tener una imagen muy clara de un partido con una visión muy estrecha. Algunos republicanos dirían “por supuesto”, necesitan hablar de esa manera para ganar su base. Otros no están tan seguros y se muestran cada vez más inquietos de que sus candidatos estén alejando votantes claves todos los días. Las encuestas reflejan esa ansiedad. Romney se posiciona entre los independientes, y las mayorías de mujeres independientes no están de acuerdo con la posición del Partido Republicano en anticoncepción y servicios de salud (o la falta de ellos) para las mujeres. No es un buen lugar para estar con mujeres cuando representan 53% del electorado estadounidense.

¿Y los latinos? El Partido Republicano también puede despedirse de cualquier probabilidad de lograr la mágica cifra de 40% entre los latinos. En una encuesta reciente de Univision, el 76% de los votantes latinos dijeron que no creían que el Partido Republicano se preocupara por ellos, o que creían que eran directamente hostiles hacia ellos.

De manera que a medida que el proceso primarista continúa y los republicanos están más cerca de tener un candidato, ¿qué votantes les quedarán para pelear por ellos en una elección general? Si continúan en su estridente camino de intentar desplazarse entre sí hacia la extrema derecha, ninguno. Esa no es manera de llegar a la Casa Blanca.