Acuerdo en Compton

La creciente presencia de la comunidad latina en nuestra región trae importantes cambios demográficos que, tarde o temprano, representan la posibilidad de una mayor influencia en el territorio político. En ocasiones esta realidad es difícil de aceptar, pero como en el caso de Compton, no se puede ignorar.

Esta ciudad del surcentro de Los Ángeles es una de las áreas donde la mayoría afroamericana de los residentes ha visto con cierto recelo el aumento de la población latina en su barrio.

La tensión entre estas dos comunidades se trasladó al área política en donde todos los funcionarios municipales electos son afroamericanos pese a que dos tercios de la población es latina. Es cierto que una gran cantidad de ellos son menores de edad e inmigrantes que no votan, aunque también el sistema electoral está en su contra al ser elecciones-a-lo-largo.

O sea, en la actualidad los representantes de los cuatro distritos de Compton son electos por todos los votantes de la ciudad en vez de ser solamente por los de su distrito. Está demostrado que este sistema suele diluir el voto de las minorías y a esto se atribuye el fracaso de numerosos candidatos latinos en llegar al Concejo Municipal.

Esta situación condujo a una demanda por violación de los derechos del votante contra la ciudad, y a un arreglo extrajudicial. En la boleta electoral de junio, y quizá también de noviembre, se colocará una iniciativa para que los votantes decidan la votación por distrito.

Esta es una solución salomónica que reconoce el reclamo y abre las puertas para el cambio. Es de esperar que el nuevo sistema aliente a una mayor participación en las urnas en una ciudad en que menos del 10% del electorado sale a votar en las elecciones municipales.

La competencia política entre latinos y afroamericanos no es agradable -porque los une más factores que los que los distancia-, pero es inevitable ante los cambios de población en Los Ángeles. Ojalá que el acuerdo político en Compton contribuya a unir a esa comunidad rica en diversidad.