Elecciones: Los ‘Súper PAC’

¿Hasta qué punto es libre y democrática nuestra sociedad? Atendiendo a estándares históricos, es bastante libre. Es democrática en el sentido de que tiene elecciones formales que no están amañadas y todo eso. No son democráticas en cuanto a que hay otras fuerzas, que no tienen nada que ver con lo popular, que afectan de manera determinante a quién puede presentarse a unas elecciones. En este momento, las elecciones en Estados Unidos están básicamente compradas. Se estima que las elecciones de noviembre costarán unos 7,000 millones de dólares, y solo hay un sitio al que acudir en busca de una suma de dinero semejante: a los grupos financistas independientes conocidos como comités de acción política -o súper PAC (por sus siglas en inglés).

Esos PAC, creados por la decisión 5-4 Citizens United de la Corte Suprema en enero de 2010, pueden reunir cantidades ilimitadas de dinero de individuos, corporaciones o sindicatos con el propósito de apoyar u oponerse a un candidato político. Aunque por ley los súper PAC no pueden coordinarse directamente con un candidato, en la práctica terminan siendo una extensión de las campañas políticas

Más de 300 súper PAC están registrados ahora en la Comisión Electoral Federal.

Aseguran que 2012 es “el año del gran donante”, cuando la valía de un candidato es proporcional a la cantidad de dinero de su súper PAC. “En esta campaña, cada candidato necesita sus propios multimillonarios”, escribió Jane Mayer en The New Yorker.

Hasta ahora Florida ha resultado ser la batalla campal de los súper PAC. Allí, el súper PAC pro Romney, Restore Our Future, gastó cinco veces más que el súper PAC pro Gingrich, Winning Our Future. Solo en la última semana de la campaña, Romney y sus aliados transmitieron 13,000 anuncios en la televisión en Florida, frente a los 200 para Gingrich.

Los súper PAC fundamentalmente han cambiado la forma en que se dirigen las campañas, prácticamente han abandonado la campaña al menudeo y en la base. Han preferido gastar sus fondos de campaña en la televisión

La influencia de los PAC ya se hizo evidente en noviembre de 2010, cuando de los 53 distritos competitivos de la Cámara los republicanos ganaron en 51.

Por eso la campaña de Obama, que hasta hace poco se oponía firmemente a los súper PAC, repentinamente cedió y declaró su apoyo a un súper PAC pro Obama llamado Priorities USA.

Los archivos de la Comisión Federal de Elecciones revelan que Steven Spielberg ha contribuido con grandes sumas a Priorities USA, y que Harold Simmons, un banquero multimillonario de Texas, le dio al grupo de Gingrich 500,000 dólares, mientras el grupo de Romney está siendo alimentado en gran parte por grandes nombres de la industria de las inversiones

Los nuevos descubrimientos sobre la influencia de los súper PACs están dejando un sabor amargo en algunos activistas del partido opositor. “Esto en realidad es la venta de nuestra democracia al mejor postor”, afirmó el ex candidato presidencial y presidente del Partido Demócrata Howard Dean.

Y es que el dinero generalmente compra elecciones y, sea quien sea el elegido, casi siempre compra influencia.

La mayoría de quienes apoyaron a Obama en las elecciones de 2008 fueron de la industria financiera. Y esperaban que les fuera devuelto el favor. Y se les devolvió. Cuando Obama formó su equipo económico lo hizo casi completamente con gente que en gran parte pertenecía a la industria financiera

Este simple hecho explica por qué los súper millonarios pagan una tasa de impuesto inferior a la de sus secretarias, o por qué EE.UU. es la única nación industrializada sin un sistema de atención sanitaria financiado por los impuestos, o por qué el planeta sigue calentándose a un ritmo sin precedentes mientras no hace nada por combatir el calentamiento global.

En 1905, el presidente Theodore Roosevelt dijo ante el Congreso “Los aportes de las empresas a comités políticos o con cualquier fin político deberían estar prohibidos por ley”. Roosevelt promulgó una ley para prohibir dichas contribuciones en 1907. En 2012, este control del financiamiento de las campañas electorales que tenía 100 años de historia se terminó, gracias a cinco magistrados de la Corte Suprema de Estados Unidos que tomaron la decisión en 2010, en el caso Citizens United, de que las empresas pueden utilizar su dinero para ejercer la libertad de expresión, con el objetivo de influir en las elecciones del país.

Antes de Citizens United, la cantidad máxima que una persona podía donar a un candidato eran 2,500 dólares; un comité de acción política, 5,000; un comité de un partido político, 30,800 dólares. Ahora no existen límites para los súper PAC, y lo que es aún más inquietante, dice Ari Berman,

Cualquier donante puede hacer una contribución ilimitada a un 501c4, grupos definido por el IRS como “ligas cívicas u organizaciones sin fines de lucro operadas exclusivamente para la promoción del bienestar social”, y para empeorar las cosas, esa contribución se mantendrá eternamente secreta. De esta manera,afirma Berman, la política estadounidense desciende aún más a las tinieblas.

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