Mitt Romney y Carlos Salinas

Don Ramiro Altamirano de Los Ángeles me envió un mensaje lleno de amabilidades y con dos preguntas:

La primera: ¿Qué opina de la postura de Romney ante la inmigración?

A Romney por su constante cambio de opinión y respuestas contradictorias, es difícil situarlo en cualquier campo. Pero sus declaraciones y las personas con las que se ha asociado recientemente son para alarmarse; son abiertamente antiinmigrantes.

En Arizona declaró que cuando llegue a la presidencia pugnará por que todos los estados de la Unión pasen una ley similar a la SB-1070 que ha colocado a la comunidad latina bajo supervisión de la policía, que puede detener a cualquier persona, ciudadano o no, si sospecha (?) que pudiera ser indocumentado.

Está claro que a los indocumentados a los que se refiere son los latinos, especialmente los morenos claros, que son la mayoría.

Ser ciudadanos en Arizona no hace inmunes a los habitantes de ese grupo étnico a ser detenidos; los convierten así en ciudadanos de segunda tan solo por ser latinos.

Además, como muestra de una posición antiinmigrantes -¿o debemos decir anti latina?- Romney invitó a Pete Wilson, ex gobernador de California a ser parte de su equipo.

Aun recordamos los esfuerzos de Wilson que, en mala hora, gobernó California, en contra de los indocumentados, incluyendo en su fobia a sus niños a los que quería privar de educación. El haber llamado a Wilson como consejero a su equipo es señal de lo que podemos esperar en el campo migratorio; basta recordar la Proposición 187.

Romney, Wilson y Kris Kobach es una terrible combinación de antiinmigrantes latinos. Yo creo que esa actitud racista de Wilson fue la que le costó a los republicanos perder el estado.

Tengo la impresión que Romney está jugandose el voto latino. Muchos indocumentados tienen familiares ciudadanos y es ingenuo pensar que estos van a votar favor de quien, sin conocer el problema a fondo, pretende que leyes racistas como la de Arizona se emitan en todo el país. Y para redondear el cuadro, se asocia con Pete Wilson que los ha combatido.

Voy a dejar claro una vez más que no defiendo un inexistente derecho a cruzar la frontera sin documentos, sino la necesidad de buscar una solución humana a una situación delicada. Hablar de una amnistía general está fuera de lugar, porque no se va a llegar a ella; es políticamente imposible.

Lo que se necesita es una nueva ley de migración que establezca los requisitos para inmigrar a este país y el camino para regularizar a los indocumentados que tienen muchos años en el país, que hablan inglés y cuyo comportamiento haya sido impecable. En especial los que han formado familias y tienen hijos de aquí.

Esa ley también debería establecer una forma de legalizar -temporalmente- a los otros indocumentados para que puedan trabajar en tanto dura esa autorización. Así tendrían que abandonar el país, no con la absurda deportación voluntaria, sino por la terminación de su visado; si cumplen se les permitiría volver a solicitar admisión en el futuro.

Y que Romney me perdone, pero al parecer no tiene idea ni del problema ni de la solución. Y la verdad, habla demasiado de temas que no domina. Eso en el demagógico circo político cuesta votos.

La segunda pregunta: Usted habló de cómo Salinas llegó a la presidencia de México. ¿Lo conoció en persona?

Conozco a Carlos Salina de Gortari desde hace muchos años.

En la campaña para la presidencia de Miguel de la Madrid éste nombró a Carlos Salinas presidente del IEPES (un instituto político de estudios). A mi me nombró de la Madrid presidente de la Comisión de Turismo y miembro de la Comisión de la Reforma Moral, esta última presidida por el brillante doctor en derecho, Samuel del Villa (ya fallecido).

En mi comisión resumimos seis meses de trabajo en un libro con el título Turismo la opción que le entregamos a Carlos. El inteligente Carlos, estaba enamorado de sus propias ideas y en forma cortante y autoritaria nos cortó de plano. El libro que le entregamos y nuestros argumentos fueron a dar al panteón de los documentos electorales: la basura.

LA Comisión de la Reforma Moral, analizó la corrupción gubernamental en México, que de entonces a hoy ha ido de mal en peor, y sugirió medidas para combatirla. Como al presidente le gustaron nuestras propuestas nombró al Dr. Del Villar a un puesto importante en Los Pinos para implementarlas.

Carlos Salinas, que había sido nombrado Secretario de Planificación y Programación Económica, por sus innegables méritos, por celos o problemas personales, empezó a combatir al Del Villar hasta lograr que el presidente lo separó de su cargo.

La reforma moral fue a dar a la basura política y la corrupción florece.

Algunos miembros del Club Alemán de Tenis, que son amigos míos, me contaron que, más de una vez, cuando Salinas jugaba los tantos dudosos se contaban como él, siempre autoritario, lo exigía.

He conocido pocas gentes tan inteligentes como el; lástima que piense que los demás no lo son. Y ese hombre muy inteligente llegó a presidente de México. Tuvo muchos aciertos pero al término de su mandato, tuvo que salir de México por algunos años por…

De eso y del “error” de diciembre hablamos otro día.