Andrew Stanton, director de ‘John Carter’: De Pixar a Marte

Fíjense qué películas aparecen en la carrera del director Andrew Stanton, tanto como realizador o como guionista: Toy Story, A Bug's Life, Toy Story 2, Monsters, Inc., Finding Nemo y Wall-E.

Andrew Stanton, director de ‘John Carter’: De Pixar a Marte
Taylor Kitsch se topa con criaturas increíbles en 'John Carter', que se estrena mañana.
Foto: Disney

Fíjense qué películas aparecen en la carrera del director Andrew Stanton, tanto como realizador o como guionista: Toy Story, A Bug’s Life, Toy Story 2, Monsters, Inc., Finding Nemo y Wall-E. Todas ellas éxitos de crítica y público, surgidos de su estancia en las filas de los estudios de animación Pixar, hoy propiedad de la compañía Walt Disney.

Durante los años a cargo de tales producciones, Stanton se consolidó, junto a cineastas como John Lasseter -el principal dirigente creativo de Pixar-, Brad Bird (The Incredibles, Ratatouille) o Pete Docter (Up), como una de las mentes creativas indiscutibles de la empresa, responsable de sus constantes triunfos comerciales y artísticos.

Al igual que Bird, quien las pasadas Navidades estrenó Mission: Impossible — Ghost Protocol, Stanton decidió que tras realizar Wall-E ya era el momento de enfrentarse a una producción en imagen real.

Y así lo ha hecho con John Carter, adaptación de los relatos de Edgar Rice Burroughs, el creador de Tarzán, que en principio está previsto que se convierta en una trilogía…

Claro que eso depende de su recepción en las salas: el coste de la producción se ha calculado en más de 250 millones de dólares, debido a desfases presupuestarios y rodajes de escenas adicionales, y según informó Deadline.com, las encuestas previas a su estreno, que tendrá lugar mañana, no parece que le auguren el triunfo comercial que sus responsables desearían.

Para Andrew Stanton, nacido en Boston hace 46 años y que se unió a Pixar a los 25, los rumores sobre los teóricos problemas de la producción son una distracción innecesaria.

“Es algo que me deja sin habla”, declara a La Vibra vía telefónica desde Arizona. “Mi lado positivo quiere pensar que al hacer algo, resulta que el resto de la humanidad debe acostumbrarse, como si fuera un nuevo sabor de helado. Estoy acostumbrado a eso. En Pixar, durante los primeros años, la gente siempre dudaba en nosotros. Se fiaban de nosotros, pero siempre trataban de predecir que nuestras historias no iban a funcionar. Eso es lo que me resulta familiar”.

“Pero aprendí hace mucho tiempo que lo único que puedo controlar es que el público se lo pase bien en los cines. No puedo controlar lo que se dice de mis películas. Es una pérdida de tiempo”.

El guionista de Toy Story 1 & 2 reconoce que “planeé John Carter como una trilogía, por si acaso. Pero también lo hice pensando que podría aguantar como una sola película”, y también afirma que su objetivo primordial fue tratar “de adaptar el libro” de Burroughs.

“Traté de traspasar [la sensación] que uno tiene tras leer el libro. Algunas de las cosas que están en el libro, si las tuviéramos que ver así, parecerían algo ridículas. Así que pensé que en su lugar tenía que mostrar la historia de otra cultura… Uno siempre debe seguir el espíritu del libro. Pero hay que estar dispuesto a que sea una película. Los libros no se traducen directamente”.

En ningún momento se planteó que tenía que convencer con su propuesta a, por un lado, el fan del libro y, por otro, al del cine de aventuras. Si se intenta agradar a todo el mundo, “no hay forma de ganar. Hay que tratar de hacer una buena historia”, continúa. “Ese es mi instinto en todo lo que hecho: pensar solo en mí mismo y no en los demás [risas]”.

Para él, John Carter, el personaje de la novela gráfica original, “tiene un sentimiento innato de lo que es la justicia. No le gusta lo que se aparta de eso. Desafiará a todo lo que se encuentre por delante para lograr su objetivo”, describe. “Es una cualidad noble, pero si es la única es aburrida”.

Así que para su largometraje, “quise crear un personaje al que, como el mismo Taylor [Kitsch] en Friday Night Lights [serie en la que actuaba el actor], su vida lo traicionó y por ello decidió que nunca más iba a querer tener esa impresión de haber perdido. Para mí, [John Carter] es alguien que huye de sí mismo y de quien es en realidad”.

John Carter, la película -protagonizada por Kitsch en el papel de un veterano de la Guerra Civil estadounidense que despierta en Marte, prisionero de una criaturas gigantes y que luego se asocia a una princesa que requiere de su ayuda para liberar a su gente- bebe de muchas fuentes, no solo del original literario, sino también de Star Wars o hasta Avatar.

Stanton se defiende. “Nunca tratas de imitar: uno es el producto de lo que lee y ve como artista”, detalla. “Cuando estoy trabajando [en un proyecto] tratas de crear algo que funciona, no tratas de robar [ideas] de nadie. Pero tampoco voy a evitar hacer algo simplemente porque otra persona lo ha hecho antes. Si es lo correcto para tu historia, simplemente lo hago”.

El aspecto visual del filme fue determinante. “Quise que uno se sintiera como si estuviéramos cien años atrás en la Tierra y en Marte: el pasado, el cambio de siglo. No quería que pareciera ciencia ficción, sino historia”, asevera.

A diferencia de sus películas para Pixar como director, Finding Nemo y Wall-E, en las que la música fue compuesta por Thomas Newman, en John Carter la banda sonora corre a cargo de Michael Giacchino, otro de los compositores habituales del cine de Pixar (Up, The Incredibles). “No estaba seguro si [Thomas] era el compositor adecuado. Hay una impresión de aventura juvenil que sí surge de la música de Michael”, relata con respecto a su cambio de músico. “Me encanta trabajar con [Thomas], pero al principio, para hacer el filme, tuvimos que llegar a un acuerdo para rodar en Inglaterra, que permitió una reducción de impuestos. Una de las condiciones fue que el compositor fuera británico o europeo. Afortunadamente, Michael tiene un pasaporte italiano [risas]. Eso se llama destino… [risas]”.

Una de las características del cine de Pixar es que, no importa quién sea el director, cada largomatraje es sometido a un exhaustivo análisis por parte de decenas de sus artistas, plano a plano, algo que no es habitual en el cine en imagen real. “Aprendí a hacer películas en Pixar y así es como las hago”, explica al respecto. “Ahora es mi decisión quién me puede dar consejos… En Pixar todo depende de la colaboración y las películas quedan mejor gracias a la crítica constructiva. Mi trabajo [como director] no es quedarme solo y hacer lo que yo quiera. Las películas siempre pueden ser mejores. Aunque no tuve por qué hacerlo, enseñé la película a [la gente] de Pixar. Para John Carter me rodeé de gente que es más lista que yo -esa es otra cosa que aprendí en Pixar- y eso es algo que uno no debe temer”.