Se hace la luz para inquilinos

Familias todavía piden arreglos a casa embargada por Fannie Mae

Inquilinos que llevaban siete meses viviendo sin energía eléctrica en una propiedad embargada por el prestamista Fannie Mae se mostraron alegres ayer cuando finalmente les conectaron la electricidad, pero continúan preocupados por la incertidumbre del futuro.

“Fannie Mae fue forzado a responder, les dio vergüenza tanta publicidad”, comentó Paulina González, directora ejecutiva de la organización Acciones Estratégicas para una Sociedad Justa (SAJE)

La Opinión y otros medios reportaron la semana pasada sobre las condiciones en las que viven tres familias en una casa en el número 1139 Este de la calle Adams, la cual fue embargada por Fannie Mae el año pasado.

“Todavía no sabemos qué va a pasar”, comentó Jesús Herrera, quien reside en la propiedad. “No sé si nos van a reparar la casa o si nos van a desalojar.”

Varias ventanas de la casa continúan rotas, sostenidas con cinta adhesiva y pedazos de madera. Hay hoyos en las paredes y en los pisos y una gran población de cucarachas y ratas.

En un comunicado, Fannie Mae aseguró que las familias nunca respondieron a múltiples intentos de contactarlos y que esto impidió hacer las reparaciones necesarias.

Los inquilinos han presentado querellas con el Departamento de Salubridad del Condado de Los Ángeles y con la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Los Ángeles (HACLA), pero no han conseguido que se hagan las reparaciones.

“Las quejas caen como dentro de un circulo, un departamento nos dice que no son ellos los responsables de hacer los cambios en la propiedad y otros nos mandan con otros departamentos”, dijo González.

“Le pedimos al procurador de la ciudad que enjuicie a Fannie Mae por ser caseros irresponsables”, añadió.

Herrera dijo que se enteró de que algo andaba mal en septiembre, cuando empezaron a llegar papeles del banco al dueño de la casa, pero éste les aseguro que todo estaba bien.

“Nos decía que no nos preocupáramos y que nos iba a avisar, nosotros le seguíamos pagando la renta pero después nos enteramos de que él tenía dos años de no pagar la casa al banco ni los ‘biles’ de la electricidad. Le dejamos de pagar la renta y desapareció”, comentó Herrera, quien hasta esta semana era el encargado de prender un generador eléctrico para que tres familias con 11 hijos tuvieran electricidad por un par de horas cada noche.

Aidé Clemente, otra residente que ha vivido en la propiedad por ocho años, aseguró que los últimos meses han sido difíciles. “Por las noches andábamos con velas en la oscuridad, pendientes siempre de que los niños no se fueran a quemar o a tirarlas.”

Noches como la del martes pasado, cuando los vientos soplaron con fuerza, son particularmente peligrosas para Clemente, ya que las ventanas rotas “se menean por el viento como si fueran a terminar de romperse.”

Como todavía no hay calefacción, sus niños siguen durmiendo con pantalones y chaquetas para no sentir mucho frío. También siguen guardando el pan en contenedores plásticos “para que no me lo coman las ratas.”

En el primer día que les regresaron la luz, los niños se la pasaron jugando videos en “la tele” y Herrera fue a comprar focos nuevos y comida para llenar el refrigerador.

“Por el momento ya tenemos luz”, dijo Herrera. “Nos dicen que en un par de semanas nos van avisar… a ver qué pasa”.