El banco nos expropió la casa

MEDA, una agencia comunitaria, administra al menos 500 casos de embargos de casa en el barrio de la Misión
El banco nos expropió la casa
San Francisco vista desde Alamo Square Park. Foto Ricardo Ibarra/El Mensajero

SAN FRANCISCO.– Rolando y Blanca Peña son una pareja originaria de El Salvador. Llegaron al Área de la Bahía hace casi 40 años. Ambos trabajan como intendentes en el Moscone Center. Tuvieron hijos -que ya se casaron-. A un par de años del retiro, acaban de perder la casa que tenían en esta ciudad, y además, unos 400,000 dólares que se diluyeron en mantenimiento y pagos bancarios.

Apenas en febrero de este 2012, según anunció la administración de Barack Obama, algunos bancos, entre ellos: Bank of America, Wells Fargo, Chase y GMAC, regresarán 2,000 dólares a aquellas personas que les fue embargada su casa de 2009 a la fecha. Ahí entran los Peña, quienes a mediados de 2011 se dieron cuenta que habitaban un inmueble embargado por el banco.

Para Rolando Peña, esos 2,000 dólares son “una bofetada en la cara”. Esto, a pesar de que la resolución haya sido celebrada por el Departamento de Justicia y la Casa Blanca, y motivó a Obama el siguiente discurso: “Hemos llegado a un acuerdo sin precedentes con los mayores bancos del país, que ayudará a acelerar el apoyo a los propietarios de viviendas más afectados por las prácticas más abusivas de la industria hipotecaria”.

Pero el salvadoreño que llegó a trabajar a la bahía de San Francisco hace 37 años, el señor Peña, no deja de lamentarse: “A mí de qué me sirven 2,000 dólares. Ya perdí mi casa, otros 400,000 dólares, los ahorros de toda mi vida, mi pensión, a punto de retirarme. Rento una casa por la que pago 2,350 dólares mensuales. ¡Esto es una bofetada en la cara!”.

Cerca de su esposa, Blanca Peña, el señor Rolando recuenta una historia que tenía, al menos, un inicio feliz.

“Nosotros compramos la casa en San Francisco. Pusimos 150,000 dólares para agarrarla, y era como quien dice todos los savings. Vendimos una casa pequeña que teníamos en Daly City, de ahí se sacó el money y se puso.

“Pasó un tiempo, la refinanciamos para dejarla lo mejor que podíamos, hacerle todos los arreglos: nueva cocina… todo nuevo. Pero no nos dimos cuenta que cuando usted refinancia, la gente le hace trucos con eso. No sé por cuanto fue el préstamo, total que se fue bien alto. Cuando de repente vimos estábamos pagando 3,000 dólares al mes, pero como teníamos un buen trabajo, lo sosteníamos. En eso se vino esto [la crisis económica mundial] y ya no pudimos. Eso fue en el 2009.

“Empezamos a buscar ayuda nosotros y nos salieron esos tiburones [abogados], como dicen. El primero nos cobró 3,500 dólares.Íbamos a hacer la modificación; no hicieron nada. Nos decía: ‘Esta gente no quiere, I’m sorry’. Buscamos otro, ese nos cobró 4,000 dólares y no hizo nada, simplemente nos llamó y nos dice: ‘la casa ya la perdieron’.

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“Esta gente nos recomendó dejar de pagar mientras estábamos en el proceso de modificación del supuesto pago mensual. Esperando esa respuesta en total nos aventamos ocho meses sin pagar, para entonces no sabíamos que ya había sido vendida la casa, ¡ya había sido vendida!”

Ahora la pareja Peña renta una casa en San Francisco por 2,350 dólares. La casa de la avenida Cayuga, que perdió la pareja, cuesta hoy casi 70,000 dólares menos, aseguran, a pesar de que invirtieron en remodelaciones ahora innecesarias. “Perdimos una barbaridad de dinero”, solloza Blanca Peña.

¿Cómo proceder?

Jacqueline Marcelos es consejera de vivienda en MEDA (Mission Economic Development Agency,una agencia comunitaria dedicada a mejorar la situación económica y social del barrio la Misión en San Francisco).

Marcelos asegura que solamente en el distrito de la Misión manejan alrededor de 500 casos relacionados con embargo de casas. “Nosotros cada semana recibimos gente que vienen con notas de evicción, donde ya el banco toma posesión de la casa, ordena el desalojo y son familias enteras de ocho o nueve gentes, incluyendo niños, quienes son los más afectados junto a los jóvenes que están estudiando y tienen que salir de San Francisco por no poder pagar una renta”.

La mayoría de los embargados, pertenecen a las llamadas “minorías” de Estados Unidos, dice Marcelos: “Tenemos bastante hispano, bastante asiático, tenemos gente de color y obviamente la gente adulta”.

Los hispanos, afirma la consejera, tienen más problemas con el tipo de préstamo y el pago de intereses: “Existe el préstamo negativo que en lugar de ir bajando el pago, va subiendo, y la gente no sabe de esto, cuando vienen aquí no sabe qué tipo de préstamos tenían, no saben cómo fue. Llegan acá y el cliente no sabe qué paso o cómo. Y el latino, que no tiene al inglés como primer idioma, pues entiende menos situaciones financieras de este tipo”.

Alertó que hay muchos dueños de hogares víctimas de scams –abogados por internet–, cuando “los abogados sólo les sacan el dinero y no ayudan a modificarles el préstamo y cuando vienen acá ya gastaron 15,000 o 16,000 dólares que pudieron haber puesto en el pago de su casa”.

El sitio de Medasf.org recomienda que si usted quiere mantener su casa, evite a cualquier persona o servicio que le solicite cualquier pago por adelantado, le garantice que evitarán el embargo y modificará el préstamo o que le diga que deje de pagar a la compañía hipotecaria.

–En distintos foros se ha insistido que los embargos son ilegales, ¿es cierto?, preguntamos a Jacqueline Marcelos.

–Los embargos no son legales puesto que en la mayoría de los préstamos lo que se ha visto es que las notas que da el banco, donde dice que si no pagas ellos serán dueños de la finca, es en realidad un papel, un documento que ellos han estado falsificando. Entonces si tú no eres el dueño de la casa, tú no puedes quitármela. Me tienes que comprobar a mí que efectivamente eres la persona que tiene esa nota, y ¡esas notas no existen! O desparecieron, y así no te pueden sacar de tu casa hasta que comprueben que son los dueños reales de esa propiedad. Por eso se ha dicho que los embargos han sido ilegales, porque esas notas no existen.

Si requiere alguna consulta puede llamar a las instalaciones de MEDA al 415-282. 3334.