Orgullosa de su origen

Juana Calel ayuda a migrantes mayas en temas de salud

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Orgullosa de su origen
Imagen de archivo que muestra a migrantes reposando frente a un albergue fronterizo. Foto Aurelia Ventura/La Opinión

A Juana Calel no le molesta caminar bajo la lluvia o los rayos del sol cuando se trata de visitar los hogares de las familias latinas de bajos ingresos de los vecindarios de Pico Union, sur y centro de Los Ángeles para educarlas sobre cómo prevenir las enfermedades y alimentarse de forma saludable.

“Como promotora de salud, a mí lo que me preocupa es que el mayor número de personas de nuestra comunidad esté saludable”, dice la natural de Aguacatán, Guatemala, quien hace 18 años emigró a esta ciudad como una sobreviviente del conflicto armado que vivió su país en la década de los años 80.

Con solo un diploma de maestra de primaria y el conocimiento del español y de la lengua quiché, Juana cruzó la frontera con la esperanza de “encontrar en este país mejores oportunidades de estudio y de desarrollo personal”.

Por un tiempo fue niñera de sus sobrinos, y mientras aprendía inglés trabajó de voluntaria para la Clínica Arnulfo Romero. cuando estaba en este centro de salud comunitaria fue admitida en los cursos de formación de promotoras de salud que ofrece la organización no lucrativa Esperanza Community Housing Corporation (ECHC).

“Me interesó ser promotora de salud porque creo que todo individuo tiene derecho a tener acceso a la información que necesita para tener una buena salud y un buen bienestar”, dice la inmigrante de 40 años de edad.

Tras esta actividad, Calel participó en el proyecto Community Action on Food Environment, que ECHC condujo junto con varias organizaciones de Los Ángeles, que hizo un estudio sobre los alimentos que se venden y sirven en supermercados y restaurantes del centro y sur de la ciudad. Con los resultados del estudio se obligó a los establecimientos de comida a incluir más vegetales y frutas en sus menús y estantes.

Calel sirve anualmente a incontables integrantes de la comunidad latina que desconocen sobre la disponibilidad de servicios de salud a los que pueden ser elegibles. Entre estos integrantes hay cientos de indígenas quiché y kanjovales, ambos grupos originarios de Guatemala.

“Estoy orgullosa de ser una indígena maya de la comunidad quiché, y de poder informar a mis paisanos que no hablan español ni inglés sobre los recursos que necesitan para estar saludables”, expresó.

En la actualidad, Calel colabora con el John’s Well Child and Family Center.