México en el SFMOMA
Un viaje fotográfico de 150 imágenes ofrece el Museo de Arte Moderno de San Francisco
Ponzoña, Arena Coliseo. Crédito: Lourdes Grobet
SAN FRANCISCO.— El arte y la política es el tema que entreteje las visiones de los fotógrafos en la nueva exhibición del Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMOMA), La fotografía en México.
El show comienza y termina con el trabajo de fotógrafos extranjeros que encontraron en México la temática de su obra. Tres cuartas partes compuestas por piezas clásicas de la fotografía tradicional en blanco y negro representan los periodos de los años veinte a la década de los ochenta. En la última sección, las fotos en color reflejan las inquietudes de los fotógrafos jóvenes quienes exploran asuntos actuales, nuevos conceptos y grandes formatos.
La curadora Jessica McDonald confesó que a pesar de no tener ningún lazo cultural con México al recibir la extensa donación de fotografías de la colección de Daniel Greenberg y Susan Steinhauser se hundió en una intensa exploración de imágenes en donde aprendió mucho, ya que la mayoría de los textos de fotografía no incluyen mucho sobre la foto en Latinoamérica.
“Aquí hay fotos que no se han visto antes, nuevos estilos hechos en México, que son paralelos a lo que se hizo en Europa, Japón y en otros países pero no se habían presentado impresos en Estados Unidos”, dijo. McDonald agregó que la exposición es un trabajo en progreso para identificar la manera de crecer en la práctica del coleccionismo de arte latino en SFMOMA.
En orden cronológico, el show comienza con el trabajo de los artistas internacionales Paul Strand, Edward Weston y Tina Modotti quienes retrataron los años consecutivos a la Revolución Mexicana plasmando en poéticas impresiones de plata sobre gelatina escenas de las comunidades indígenas y pobres del país.
Manuel Álvarez Bravo influenciado por ese nuevo modernismo que nunca antes había visto comenzó la práctica de la fotografía de arte, desarrollando su propio estilo. ‘La buena fama durmiendo’, una de sus piezas más conocidas, expone a una mujer desnuda acostada sensualmente a media banqueta sobre una manta con cactus espinosos a su costado.
Imagen que refleja su interés en el movimiento surrealista de esos años. Décadas más tarde, utilizando la tecnología de photoshop, Pedro Meyer añadió ‘La buena fama durmiendo’ al retrato que tomó de Álvarez Bravo, rindiendo honor al gran fotógrafo y al surrealismo. (Este retrato no forma parte de la exposición).
Pablo López Luz, uno de los cuatro fotógrafos mexicanos jóvenes afirmó que su trabajo continúa el seguimiento histórico de la fotografía en México en una búsqueda que refleja los cambios sociales en el país, pero presentados en forma panorámica a través del paisaje.
‘Terrazo’, proyecto que le tomó cuatro años, trata de lo que era antes el Valle de México representado por los paisajistas clásicos, y del mismo paisaje pero hoy en día, abordando temas como la tierra, el hombre, la globalización y el paisaje urbano. Para López Luz trabajar con el paisaje no fue una decisión consciente, pues creció viendo paisajes pictóricos mexicanos en la galería de su padre.
“La decisión fue natural e inconsciente”, explicó. En su trabajo López Luz busca la yuxtaposición del desarrollo y la ciudad, con la naturaleza y el hombre, “una búsqueda de la relación del hombre y el espacio”.
Para la serie, ‘Suburbia mexicana’, Alejandro Cartagena utilizó una cámara de formato medio, exposición muy lenta, y un tripié enorme. Como los fotógrafos antiguos, Cartagena disparó sus fotos metido debajo de una tela. “Usé esa cámara para atraer a la gente a perder el miedo con la cuestión de la inseguridad en Monterrey, más fácil que llegar con cámara digital y tomar las fotos desde el carro”, dijo el fotógrafo regiomontano.
Cartagena explicó que quiere hacer reflexionar al público sobre el contraste entre el bienestar psicológico de tener casa propia y las consecuencias de transporte, consumo de gasolina, contaminación, distancias, desempleo e inseguridad. Agregó que el concepto de la suburbia americana, la cual ya fue abordada por varios fotógrafos norteamericanos, fracasó, y sin embargo México decidió hacer lo mismo.
En la última sección que cierra con fotógrafos internacionales, la división cultural, geográfica, social y política de la frontera entre México y Estados Unidos es el tema principal.