HDC es la casa de los sueños

Gran cantidad de niños mexicanos y hondureños conviven y son unidos por una pasión: el futbol
HDC es la casa de los sueños
Fiesta en el HDC: 1 y 2) Donovan Bautista y miembros del Club Azteca de la Liga de Bishop; 3) las grandes ventas en los negocios; 4) Kevin Majan y su abuela Lourdes Umanzor.
Foto: FOTOS: ABRAHAM NUDELSTEJER / La Opinión

Desafiando el frío y la lluvia, Donovan Bautista se despojó de su chamarra para mostrar con orgullo una camiseta de algodón verde de la selección mexicana de futbol.

En el costado derecho de la prenda estaba impreso el autógrafo de Marco Fabián de la Mora, el mediocampista del Tri Sub-23 que participa en el Preolímpico de la Concacaf que se juega en el Home Depot Center de Carson.

Donovan, de 12 años, aprecia tanto la firma de uno de los futbolistas más populares de México, que ya sabe qué va a hacer con su camiseta en el futuro.

“La voy a guardar hasta el día que me muera”, dijo el menor que integra el Club Azteca de futbol de Bishop, California.

Obtener el autógrafo de Marco Fabián no fue tarea fácil para Donovan, su familia y otras 20 personas que integraban el grupo que ayer se dio cita en el HDC para ver el juego entre México y Honduras.

Bishop colinda con el estado de Nevada, a siete horas de Carson en carro.

“Fue un viaje largo, salimos desde el viernes en la noche, nos quedamos en un hotel para descansar y luego venir al estadio”, explicó Juan Carlos, padre de Donovan.

Marco Fabián tuvo el detalle de atender a los niños de la Liga de Bishop el sábado por la tarde, un día después de que México goleó 7-1 a Trinidad y Tobago en el Preolímpico.

“Marco les dio una plática motivacional a los niños, les dijo que trabajen fuerte para conseguir sus metas en la vida”, comentó el entrenador del equipo, Jorge Lobato.

Los niños del equipo, cuyas edades oscilan entre los 12 y 13 años, se mostraron emocionados de estar presentes en el juego de ayer, ya que representó la primera vez que veían en vivo a un Tri.

En la explanada del HDC también se encontraba Kevin Majano, un niño de 13 años de Tegucigalpa, Honduras, que apenas tiene 12 meses radicando en Los Ángeles.

“Esto es muy emociónate, ver a mi selección en un estadio tan bonito como éste y contra un equipo como México, la verdad no lo puedo creer”, dijo Kevin, quien iba acompañado de su abuela, Lourdes Umanzor.

Kevin mencionó que estaba especialmente emocionado por ver a Andy Najar, a quien considera el mejor futbolista de su país.

El común denominador de la fiesta previa a la jornada de ayer en el estadio de Carson fue la felicidad y emoción que sintieron decenas de niños de poder ver en el campo de juego a sus héroes deportivos.

Una vez más, el HDC se convirtió en la casa que posee el espejo mágico que refleja los sueños de niños, sin importar que unos sean hondureños y otros mexicanos.

El futbol , a final de cuentas, es la unión de los pueblos del mundo a través del rodar de un balón.