Los molestos cólicos

Estudio dice que podrían estar ligados al sistema neurológico y no al digestivo
Los molestos cólicos
El cólico se define como un llanto intenso e inexplicable que dura más de tres horas al día.
Foto: Archivo / La Opinión

Cuántas veces no ha visto a padres primerizos desesperarse por el llanto de su bebé? No saben qué hacer, cómo arrullarlo, qué darle o qué decirle. Pero aún peor, no pueden preguntarle qué le pasa.

Es muy común creer que el cólico es causado por malestares en el sistema digestivo. Pero una nueva investigación indica que puede existir otra causa por la cual algunos bebés a pesar de gozar de buena salud, se sienten inquietos. Esto puede ayudar a los padres a saber qué hacer con su hijo cuando sufra un cólico.

Por generaciones, madres o padres han pensado que el cólico está relacionado con problemas de la pancita porque al sentirlo, los bebés tensan los músculos abdominales y levantan sus piernitas mientras lloran. Pero después de 50 años de investigaciones, no se ha demostrado ningún vínculo definitivo entre los cólicos de los bebés y los problemas gastrointestinales.

Los estudios han demostrado que los bebés que se alimentan únicamente con leche materna tienen la misma probabilidad de tener cólicos que aquellos que se alimentan con leche de fórmula, y darles medicamentos para los gases a los bebés que padecen de cólicos no sirve de mucho.

El problema puede no estar en la barriguita del bebé, sino en un sistema neurológico inmaduro o hipersensible. Los investigadores exploran esta premisa en la Universidad de California, San Francisco (UCSF), donde un estudio reciente demostró que las madres que padecen de migrañas tienen muchas más probabilidades de tener bebés que sufran de cólicos que las madres que no tienen un historial médico de migrañas.

El estudio plantea si el cólico podría ser un primer síntoma de migraña y si la posibilidad de reducir la luz y el ruido de la misma manera que se combatiría la migraña.

“Hemos conocido el cólico por mucho tiempo y a pesar de esta realidad, nadie sabe con certeza por qué lloran estos bebés”, dice la doctora Amy Gelfand, experta en pediatría del Centro de Dolor de Cabeza de la UCSF, quien presentará los resultados en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología en abril de este año.

El estudio de la UCSF encontró que las madres que sufrían de migrañas resultaron tener dos veces y media más probabilidades de tener bebés que padecen de cólicos. En general, un 29 por ciento de los bebés cuyas madres padecían de migrañas tuvieron cólicos, comparado con un 11 por ciento de los bebés cuyas madres no las padecían.

Gelfand y sus colegas creen que el cólico podría ser una manifestación temprana de síndromes periódicos de la infancia, que se cree son precursores de las migrañas cuando se es adulto.

Los bebés que padecen de cólicos pueden ser más sensibles a los estímulos en su entorno, al igual que las personas que sufren de migrañas. Estos niños pueden tener más dificultad para lidiar con las abrumadoras experiencias después de nacer, una vez que son lanzados de su oscura, cálida y silenciosa vida dentro del vientre a un mundo brillante, frío, bullicioso, lleno de manos que los tocan y rodillas llenas de vitalidad, según la teoría de Gelfand.

El cólico se define como un llanto intenso e inexplicable que dura más de tres horas al día, más de tres días a la semana durante más de tres semanas. Muchas veces se empeora aproximadamente a la misma hora cada día, en muchos casos en las primeras horas de la noche. Por lo general, aparece durante el primer mes de vida, que es cuando los padres primerizos ya se sienten agotados y abrumados, y muchas veces desaparece repentinamente cuando el bebé tiene entre tres y cuatro meses de edad.

Si tu bebé tiene cólicos, consuélate sabiendo que tu madre tiene razón: esto también pasará. Si tu bebé es muy pequeño, créale un entorno tranquilo, con menos ruido de fondo y man- tenle las visitas al mínimo.

No dejes de pedirle consejos a tu médico. Puedes probar algunas de las técnicas tradicionales para calmar a tu bebé, desde colocarlo boca abajo en tus piernas para sobarle la espalda, mecerlo y tocarle música de fondo para calmarlo.

Solo ten en cuenta que para algunos bebés, la mejor estrategia puede no estar en esta lista. De hecho, algunos podrían sólo estar con menos ruido y menos luz y otros más podrían tener mejores resultados estando envueltos en una cobija y en una habitación oscura.