El camino a la justicia

Cada tanto surgen casos policiales que tocan una llaga abierta en la sociedad y se convierten en espectáculos que, gracias a la carga emocional y las percepciones, dominan la opinión pública.

Ese es el caso del homicidio de Trayvon Martin en Florida. Desde que se dio a conocer el incidente en que George Zimmerman mató de un balazo al adolescente y que hasta ahora no hubo arresto y presentación de cargos en su contra, una indignación general recorrió el país. Otra vez, tal como ocurrido en otros lados, un joven es visto como sospechoso por ser un afroamericano que camina en la oscuridad por un individuo armado que termina matándolo en una situación confusa.

Todo esto fue suficiente para que caiga la sospecha de racismo sobre una policía que no arrestó de inmediato al latino Zimmerman y de una fiscalía que hasta ahora no lo acusó formalmente de nada.

También la indignación dio pie para que se juzgue con apresuramiento un incidente en que los detalles surgen lentamente y no existe una corroboración de lo que se dice o se reporta. Un ejemplo de actitudes irresponsables es la del cineasta Spike Lee que en su afán de exponer a Zimmerman tuitea una dirección equivocada o las nuevas Panteras Negras que ponen precio para un arresto ciudadano.

Por otra parte, tal como dijimos con anterioridad, si bien el uso del perfil racial juega un papel importante en el incidente también lo hacen las leyes laxas de Florida que regulan las armas de fuego y que permiten a un individuo enfrentar a un agresor en vez de exigirle eludir el choque.

Los antecedentes en este Estado en la aplicación de estas leyes muestran que personas latinas, afroamericanas y anglos fueron beneficiados y víctimas de estas legislaciones en distintos casos. Allí el que clamó la defensa propia al disparar quedo libre sin importar etnia y color.

El próximo 10 de abril un Gran Jurado del condado de Seminole tomara este caso para determinar si se presentan cargos contra Zimmerman. Ese es el camino adecuado de la justicia. Los ojos del país estarán puestos allí.

Es posible que las protestas y la indignación general hayan obligado a las autoridades a ser mas cuidadosas que en otros casos similares. Sin embargo, la excesiva carga emocional y las declaraciones de culpabilidad basadas en rumores y reportes periodísticos no conducen a la justicia.