Liberan a nicaragüense pero con vigilancia electrónica

Tras cinco días en una cárcel por conducir sin licencia, se le concedió la libertad al padre de dos menores nacidos en EE.UU.

Miami – Un nicaragüense indocumentado, padre de dos menores nacidos en EE.UU. y cuya esposa fue deportada en 2009, obtuvo su libertad tras pasar cinco días en una cárcel del sur de Florida por conducir sin licencia.

Ronald Soza dijo hoy a Efe que salió de una prisión del condado de Broward en la noche del lunes y logró reunirse con sus hijos Cecia, de 15 años, y Ronald, de 11, quienes hace 3 años protagonizaron una huelga de hambre como medida de presión para evitar que su madre, Maricela Soza, fuera enviada a Nicaragua.

“Las autoridades me dijeron que me dejaron salir más que todo por los niños, creo que fue también por la ley del presidente Barack Obama. Estoy alegre porque la preocupación mía eran mis hijos, dónde estarían y cuál sería su futuro”, informó Soza, de 43 años.

En agosto del año pasado, Obama anunció un cambio en la aplicación de la ley federal que consiste en revisar “caso por caso” los procesos judiciales de unos 300.000 indocumentados que afrontan trámites de deportación.

El Gobierno estadounidense ha dicho que se debe dar prioridad a la deportación de indocumentados con antecedentes penales.

Soza se entrevistó hoy con un agente de Inmigración y le colocaron un dispositivo en el tobillo para vigilar sus movimientos las 24 horas del día.

Ahora tiene que presentarse ante ese funcionario todos los martes, se le dio un plazo de 30 días para tramitar su pasaporte y 3 meses para que reabra su caso ante un juez de Inmigración.

“Me dijo que si no se mueve el caso, me comprarán el boleto y me enviarán de vuelta a Nicaragua”, detalló.

Nora Sándigo, directora ejecutiva de la Fraternidad Nicaragüense, dijo a Efe que ahora buscarán de reabrir el caso y presentar una apelación.

El nicaragüense llegó a Estados Unidos con su esposa en 1995 cruzando la frontera con México “buscando un futuro, por mejorar la situación económica que es tan precaria en nuestros países. Es la historia de todos los inmigrantes”.

Después intentó arreglar su situación migratoria en 2006 mediante la ley de Ajuste para Nicaragüenses y Alivio para Centroamérica (NACARA) que ha beneficiado con residencia permanente a miles de centroamericanos, muchos de ellos nicaragüenses que emigraron a EE.UU. durante la Guerra Civil de los años 80.

Pero un juez de Inmigración rechazó su solicitud aun cuando tenía las pruebas que respaldaban su petición, según afirmó el inmigrante.

Soza tiene un mensaje para las autoridades de Inmigración- “separar a las familias no es la solución, lo que están creando es odio en nuestra comunidad y están creando en esos niños que los dejan sin sus padres, personas con otro tipo mentalidad, con traumas”.

Ejemplo de ellos, dijo, son sus hijos, en especial Ronald, que cuando ve a un policía se lanza al piso creyendo que con esta acción pueden pasar desapercibidos.

“Con el niño el caso es más serio, está traumatizado porque delante de él se llevaron a su mamá”, aseveró.

Las autoridades detuvieron a Soza el jueves de la semana pasada por conducir sin licencia en Broward, al norte de Miami, y a pesar de que pagó una fianza lo mantuvieron bajo custodia de la oficina del alguacil de ese condado, sujeto a un proceso de inmigración.

Cecia y Ronald ayunaron durante tres días en 2009 para evitar que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) deportara a su madre, Maricela Soza, luego de que un tribunal de Apelaciones denegó reabrir su caso.

Desde que la deportaron, la mujer se comunica por teléfono “todos los días con los niños, no ha habido un día que no llame desde que la mandaron a Nicaragua”, de acuerdo con el padre de los menores.