Rey del mundo… otra vez James Cameron regresa a su Titanic esta vez en 3D

James Cameron regresa a bordo de Titanic para hablar de su versión en tres dimensiones
Rey del mundo… otra vez James Cameron regresa a su Titanic esta vez en 3D
'Titanic' regresó ayer a las salas de cine de todo el mundo. Su director, James Cameron (foto), supervisó su conversión a 3D.
Foto: EFE

En una época la carrera de James Cameron parecía seguir la misma suerte que el Titanic, hundiéndose en el abismo.

Antes de que se convirtiera en el rey de los éxitos modernos con Titanic y Avatar, Cameron estuvo al borde del precipicio cuando su historia romántica a bordo del crucero oceánico condenado al desastre sufrió retrasos en la producción, costos mayores a los planificados y rumores en Hollywood que aseguraban que el director había perdido el control y que se arruinaría con su extravagantemente costoso naufragio de 200 millones de dólares.

Quince años, 11 Oscar y 1,840 miles de millones de dólares en taquillas en todo el mundo después, Cameron está re-lanzando Titanic en una versión 3-D cuyas nuevas ganancias cerrarán la brecha con la película que más adelante la superó como la película contemporánea de Hollywood con mayores ganancias, Avatar, que recaudó 2,800 mil millones de dólares.

Renovado después de su récord de siete millas buceando solo en las Fosas Marianas, en un descanso mientras escribía sus dos secuelas de Avatar, Cameron continúa montado en una ola de éxito que nadie anticipó en medio de las pesimistas predicciones de 1997, cuando el lanzamiento de Titanic se postergó desde el verano hasta la Navidad debido a varios problemas.

“Éramos los idiotas más grandes en Hollywood, y ya nos habían juzgado, condenado y colgado en la plaza pública, antes de haber visto siquiera unos minutos de la película”, dijo Cameron. “En última instancia, demostró ser una buena película, y todos tuvieron que tragarse lo que dijeron o simplemente cerrar la boca y fingir que no habían dicho nada. Ese tipo de cosas genera una gran presión en uno como cineasta, y lo interpreté simplemente como la presión para ser bueno y hacer la mejor película que podíamos hacer”.

“Ahí es cuando pasó el verano y decidimos que, perdido por perdido, si íbamos a perder mucho dinero, al menos íbamos a hacer una buena película y no bajar nuestras expectativas, no hacer las cosas rápido para llegar a las salas de cine”.

Cuando la película se estrenó, con ingresos buenos pero no extraordinarios y con opiniones que elogiaban la espectacular recreación del naufragio de la nave, Cameron esperaba que se mantuviera a flote durante enero y quizás febrero, de manera de que hubiera posibilidades de recuperar el dinero invertido.

Al final recuperó varias veces la inversión, siguió ocupando el primer puesto en la taquilla de películas nacionales durante un récord de 15 fines de semana consecutivos hasta finales de marzo, y ganó los premios Oscar a Mejor Película y Director. Las mujeres iban a ver la película una y otra vez, suspirando por Leonardo DiCaprio, quien se convirtió de la noche a la mañana en una superestrella, junto con Kate Winslet.

Muchos críticos opinaron que la historia de amor era demasiado acaramelada, pero nadie negó que Cameron había hecho un clásico, uno que podría haber fallado si no fuera por los estándares notoriamente exigentes del director. Las tomas en el agua fueron de las más difíciles para los actores y el equipo de filmación; sin embargo Cameron no se dejó desanimar, incluso después de las dificultades con su aventura oceánica anterior, The Abyss en 1989.

“Sí, fue difícil, pero nadie dijo nunca que iba a ser fácil”, dijo Winslet. “Cuando comenzaron a surgir todas las historias sobre lo difícil que había sido y que Jim Cameron había sido malo con todos y los costos habían superado los presupuestos, pensé: ‘esperen un minuto, ¿por qué creen estas personas que pueden especular sobre esto? No estuvieron allí’”.

“Sí, perdió la paciencia, pero solamente lo hizo cuanto tuvo razones muy, muy buenas. Como cuando pasábamos varios días preparando una toma, y si alguien no hacía bien su trabajo y lanzaba el agua diez segundos demasiado tarde, entonces teníamos que empezar todo de nuevo. … Sí, puedo entender que ese hombre se enojara un poco”.

Los efectos foto-realistas creados por computadora que usó Cameron en Titanic ayudaron a impulsar a Hollywood hacia la era digital, y continuó innovando en sus documentales 3D Ghosts of the Abyss y Aliens of the Deep.

Su siguiente drama tardó 12 años en llegar a las salas de cine, el superéxito de ciencia ficción Avatar, cuyo triunfo convirtió a las 3D digitales en un frenesí en Hollywood. Los estudios se precipitaron a hacer películas en 3D o, para consternación de fanáticos y críticos, malas conversiones a tal formato de películas en 2D que arruinaron la reputación del formato.

Así como Avatar fijó la norma para películas filmadas en 3D, Titanic puede subir el nivel para películas convertidas desde 2D. Sus distribuidoras, 20th Century Fox y Paramount, gastaron 18 millones de dólares en la conversión y mejora digital, con Cameron supervisando a un equipo de 300 personas que dedicaron 60 semanas a una reconstrucción imagen por imagen para agregar la sensación de profundidad.

Los resultados son deslumbrantes, las imágenes del naufragio ahora se presentan como si la audiencia estuviera allí, mirando mientras sucedía.

Cameron había pensado en un Titanic 3D en la década pasada, y finalmente se decidió por el centenario en abril del naufragio en 1912 como el momento ideal para volver a estrenar la película. Se estrenó ayer miércoles, antes del aniversario el 14 de abril.

En 2005 Cameron ya mostró tomas 3D de la película a dueños de salas de cine en una convención, donde él y George Lucas, creador de Star Wars, fueron algunos de los cineastas que tuvieron la idea de convertir películas viejas.

“Titanic es una opción obvia”, dijo Cameron. “Es una película clásica, es visualmente suntuosa, fue filmada de una manera muy propicia para 3D. Siempre he intentado hacer 3D de una manera, moviendo la cámara, filmando con lentes más cortos para lograr un enfoque con más profundidad y poder tener conciencia del fondo. Todas esas son formas de hacerlo mejor, incluso cuando se está filmando en 2D. De manera que la conversión a 3D en realidad hace que todo eso se destaque”.

Hollywood se convenció de que era una buena idea cuando millones de fanáticos comenzaron a pagar unos pocos dólares más para ver nuevos éxitos en 3D. Hasta ahora, un puñado de películas viejas se han presentado en versiones 3D digitales, entre ellas The Lion King, que recaudó 94.2 millones de dólares, elevando así su recaudación nacional a 432.2 millones de dólares, y la película de Lucas Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma, que agregó 43.1 millones de dólares y aumentó el total a 474.2 millones.

Titanic nunca se mostró o casi no se mostró en algunos mercados grandes como Rusia y China, y los fanáticos que ahora son adolescentes solamente han tenido la oportunidad de verla en pantallas pequeñas, dijo Cameron. Eso le da una buena perspectiva de hacer más pequeña la brecha de mil millones de dólares entre la ganancia mundial de Titanic y la de Avatar.

“Solamente necesita ganar, a nivel mundial, 160 millones de dólares para romper la marca de 2 mil millones de dólares, de las que habrá solo dos películas en ese club en ese momento: mía y mía”, dijo Cameron, riendo.

Para hacer justicia a películas viejas, éxitos como Gone with the Wind, The Sound of Music y Star Wars hubieran ganado más dinero que Avatar o Titanic, con ajuste por inflación…

“El objetivo no es ganar dinero con Titanic. El objetivo es volver a llevar la película a los cines para que las personas a las que les gustó mucho y que no han tenido la posibilidad de volver a verla en un cine puedan hacerlo. O las personas que solamente la conocen en video puedan verla por primera vez en una pantalla de cine. No hago películas para iPhones o tabletas. Me gusta pensar que todavía hay algo sagrado en la experiencia del cine”.