El dinero de los inmigrantes

Por 17 meses consecutivos el monto de las remesas recibidas por familias mexicanas desde el exterior mantuvo un crecimiento positivo para ubicarse en el mes de febrero en 1,788.43 millones de dólares, señalaron los analistas del Banco de México (BdeM), quienes estiman que en marzo podría superarse la cifra de 2 mil millones de dólares, debido a que los latinos continúan ganando empleos.

Más de la mitad de los puestos de trabajo que se han recuperado en Estados Unidos después de la crisis de 2008-2009 han sido ocupados por hispanos, y cerca de 20% del total corresponde a trabajadores de origen mexicano.

Se calcula que unos 11 millones de mexicanos trabajan en Estados Unidos, principalmente en el sector de la construcción, y enviaron 22,731 millones de dólares a sus familiares en el país.

Según un reporte de Informa Research Services, se trata del grupo demográfico que más ha repuntado en su tasa de ocupación tras la crisis.

¿Por qué es esto? Una de las razones que se muestran es que son menos reticentes a aceptar empleos temporales o de bajo salario, tienen disponibilidad para desplazarse y se ocupan en sectores que han resurgido con particular fuerza tras la recesión, como los servicios vinculados a la minería, la manufactura y la hotelería.

Lo otro es que México es el principal país expulsor de emigrantes en el mundo. Tan sólo en el año 2010, el número de mexicanos que se internó de manera temporal o permanente en Estados Unidos se estimó (según el Banco Mundial) en 11.9 millones de mexicanos.

Existe una relación entre los estados mexicanos expulsores de mano de obra y los que captan remesas familiares, afirma Carlos Fernández-Vega. La última información disponible (2003) muestra que los principales estados expulsores fueron Jalisco, con un millón 350 mil personas; Michoacán (un millón 60 mil), Guanajuato (921.5 mil), estado de México (586 mil) y Zacatecas (551 mil).Complementariamente, los principales estados receptores de mano de obra mexicana en EEUU. son California y Texas. Ambas entidades concentran 58.7 por ciento de la población total mexicana que se interna en Estados Unidos en busca de oportunidades de empleo y mejores perspectivas de vida.

En un análisis económico sobre las remesas, el grupo financiero BBVA Bancomer explicaba que los trabajadores mexicanos en Estados Unidos padecieron durante la crisis económica las tasas de desempleo más altas de que se tenga registro, cercanas a 13%, lo que equivale a tres puntos porcentuales arriba de la tasa nacional. Esto, dice, implicó la destrucción de 600 mil empleos para este grupo de población, y aunque la situación parecía haber mejorado en octubre de 2010, la tasa de desempleo para este grupo de trabajadores se ubicaba en 11%, lo que se traducía en un volumen de 1.6 millones de trabajadores de origen mexicano en el desempleo.

Hasta que, en 2011, el empleo en Estados Unidos aumentó en 1.57 millones de puestos de trabajo de los cuales la mitad fue ocupada por trabajadores de origen hispano y poco más de 15 por ciento por inmigrantes mexicanos.

“A lo largo de 2012 prevemos que continuará la recuperación de empleos entre los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos, con lo que las remesas mantendrán su tendencia al alza. Al término de este año pueden situarse por encima de los 24 mil millones de dólares, cifra cercana a lo captado en 2008, pero aún por debajo del máximo histórico, superior a 26 mil millones de dólares, de 2007”, comentaron los especialistas de BBVA Research.

Pero, acotan los analistas, el crecimiento de las remesas dependerá en gran medida del comportamiento del empleo y, particularmente, en del sector de la construcción, donde labora la mayor parte de los inmigrantes mexicanos.

El seguimiento que da el Banco Central al comportamiento de las remesas detalla que el número total de envíos también subió en febrero a 5. 1millones operaciones, cifra superior a la del mismo mes de 2011, Cada envío fue en promedio de 294.6 dólares

Sin embargo, la reciente recuperación en el valor del peso frente al dólar significa que las familias reciben menos pesos por las remesas, lo que, de acuerdo con expertos, se ha expresado en una pérdida del poder adquisitivo de las familias que dependen de esos recursos.

Tiene que ver con el tipo de cambio. Mientras la cotización se mantuvo a lo largo del año incluso arriba de 13 pesos por dólar, el ingreso en pesos de las familias por remesa recibida era mayor en moneda nacional. Esto compensaba en parte la merma en el monto enviado en dólares. Sin embargo, ahora que el tipo de cambio se ha colocado en torno a 12 pesos por dólar, el ingreso en pesos es menor por los dólares recibidos.