Rincones de Río de Janeiro

La ciudad carioca tiene cuatro lugares fantásticos para visitar

MÉXICO, D.F.- La esencia carioca es playera, sensual, fiestera y colorida. A la que tiene que ser la ciudad más feliz del mundo, le da igual reinventarse siempre bajo el mismo tópico de país tropical: en Río simplemente se vive y se disfruta. Pero más allá de las típicas (e imperdibles) postales (Copacabana, Pan de Azúcar, Cristo Redentor…) hay otros rincones, menos obvios, que destilan autenticidad.

Sí, está localizado en la avenida Atlántica, que corre justo enfrente de la famosa playa Copacabana, y sí, siempre está lleno de gente. Pero contrario a lo que se podría pensar, el restaurante Marius no es una trampa para turistas, sino una caja de sorpresas que ofrece comida típica tradicional con un ambiente fiestero y amigable. Ni hablar de la pinta del lugar: cada mínimo rincón del restaurante, incluso los baños, está decorado con piezas de arte, antigüedades, esculturas, instrumentos musicales, cuarzos, piedras semipreciosas y fotos.

El buffet es especializado en frutos de mar y carnes, y se sirve al estilo “rodizo” (concepto en el que los meseros van sirviendo los platillos principales en la mesa, mientras que ensaladas, frutas y guarniciones se disponen en el buffet).

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Una de las características que más sorprenden de Río es que en sólo 15 minutos se puede ir de la playa a la espesa selva. Así es que si se logra salir del embrujo playero, hay que dirigirse al Parque Nacional de Tijuca.

Con una extensión de 120 kilómetros cuadrados, este sitio es conocido como la mayor selva urbana del mundo y además de ser Parque Nacional es Reserva de la Biosfera. Mientras se respira aire puro hay que entregarse a la aventura realizando senderismo, rafting, descenso de cañones o escalada, o simplemente observando el caer del agua en las varias cataratas que ahí existen, como la Cascatinha Taunay, de 35 metros.

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Caminar por los estrechos callejones de una favela es una visita obligada para los viajeros deseosos de conocer la otra cara de Río, tal vez la más cálida y colorida de todas.

Desde hace poco más de un año, las favelas Cantagalo y Pavão-Pavãozinho cuentan con dos ascensores que los conectan con la estación del metro General Osório, en pleno centro de Ipanema, uno de los barrios de playa más acomodados de la ciudad.

Al contrario de la Riocinha, la favela más grande de América Latina, esta es pequeña, que aunque no es tan famosa para realizar tours guiados, cuenta con el Museu de Favela, que busca hacer de la favela un museo callejero atractivo para los visitantes. Brindan paseos guiados y la posibilidad de platicar con sus habitantes y ver los trabajos de los niños en distintas disciplinas artísticas, como pintura, teatro o música.

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El barrio artístico bohemio de Río es Santa Teresa que se encuentra lejos de las playas y de las zonas consentidas de los visitantes.

Santa Teresa se encuentra enclavado en un cerro y es una zona de casonas antiguas que se levantan en calles adoquinadas que suben y bajan. Tiene gran oferta de restaurantes y bares, entre ellos uno de los más encantadores es Aprazivel, una antigua casona que abrió sus puertas hace más de 15 años para convertir sus patios rodeados de naturaleza exuberante en un restaurante gourmet.

El graffiti de Río en su máximo esplendor también se ve en este barrio, sobre todo en la avenida Almirante, localizada en el corazón de Santa Teresa.

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