Sociedad: Inmigración en reversa

La migración mexicana a Estados Unidos empieza a cambiar. Por primera vez en varias décadas el flujo de indocumentados que regresan a su país es mayor que el de quienes abandonan México.

Las mediciones del Centro Hispánico Pew revelan que desde hace cuatro años un millón de indocumentados mexicanos abandonaron Estados Unidos.

Muchos fueron deportados, otros volvieron porque no encontraron empleo y una cantidad importante decidió escapar del clima antiinmigrante que existe en varias regiones del país.

Douglas Massey, profesor de la Universidad de Princeton y codirector del Proyecto de Emigración Mexicana, asegura que “el boom de emigración mexicana se ha acabado. Eso no quiere decir que no vaya a haber emigración, pero no veo un retorno al crecimiento masivo de indocumentados que se observó en los años noventa y en la primera década de este siglo”, dice.

La inmigración indocumentada en Estados Unidos llegó a su punto más alto en 2007, cuando el Pew Hispanic estimó el total de mexicanos irregulares en 7 millones. Y luego, por tres años seguidos ha ido bajando a 6.8 millones en 2008, 6.7 en 2009 y 6.5 en 2010. Un descenso que no ha impedido que políticos republicanos utilicen la inmigración como un argumento político.

Contrario a la retórica de campaña de los aspirantes a la Presidencia, de cómo proteger la frontera, las estadísticas muestran que el número de indocumentados que cruzan la frontera se “desplomó” en más de 70% en años recientes, de más de un millón en 2005 a apenas 286,000 en 2007.

De hecho, el flujo migratorio mexicano está “en reversa”, un período de transición que apenas empieza a estudiarse.

Febronio Zataráin señala que el primer ciclo migratorio de mexicanos a Estados Unidos se dio durante la Revolución: alrededor de un millón de personas huyó de la violencia. La gran mayoría se estableció en los estados fronterizos, pero algunas decenas de miles tomaron el rumbo hacia Chicago. Era tal la presencia de los mexicanos en dicha ciudad, que en 1923 se inició la construcción de la iglesia Our Lady of Guadalupe, con dinero donado por el principal empleador de mexicanos: la US Steel.

La Gran Depresión de 1929 marca el final de este ciclo migratorio, pues el gobierno estadunidense, ante el crecimiento desmesurado del desempleo, llevó a cabo una medida impulsada por la xenofobia: entre 1929 y 1934 fueron repatriados cerca de 400 mil mexicanos.

El segundo ciclo migratorio se abre con la puesta en marcha del Programa Bracero, firmado en 1942. Aunque el Programa fue creado para cubrir las plazas laborales en el ramo de la agricultura, en estados como Illinois y Ohio los braceros trabajaron en el tendido de durmientes y rieles. Junto con dicho programa surge también la inmigración indocumentada, pues muchos de los que no eran “enganchados”, cruzaban la frontera ilegalmente; además de los que decidían quedarse cuando su contrato como bracero expiraba.

No fue sino hasta la depresión económica mexicana de diciembre de 1994, dice Zataráin, cuando se popularizó la idea de que emigrar a Estados Unidos era el mejor camino para salir del atolladero económico en el que se había caído.

Pese a la Operación Guardián y la Operación Escudo, establecidas con el propósito de parar el ingreso de indocumentados por California y Texas, la migración mexicana seguía in crescendo.

Luego ocurrió la recesión financiera de 2008, que afectó sobre todo a los empleadores de indocumentados. Y en seguida las legislaturas de varios estados aprobaron severas leyes anti inmigrantes. El resultado fue un menor incentivo para quedarse.

Desde 2011, unos 6.1 millones de migrantes mexicanos viven ilegalmente en Estados Unidos, según estimaciones del Centro Hispánico Pew sobre la base de datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. Durante el mismo período, la población de inmigrantes legales de México subió levemente, de 5.6 millones en 2007 a 5.8 millones en 2011.

Lo que demuestra el estudio elaborado por Pew, es que se está produciendo un reacomodo del fenómeno migratorio que es consecuencia de un mundo en transformación, y que puede ser el anuncio de una nueva política migratoria, pues, mientras por un lado se informa que el número de indocumentados que cruzan la frontera se redujo este año de manera considerable, al mismo tiempo reportan que los que han podido venir a Estados Unidos lo han hecho con visas H2A y H2B, para el trabajo agrícola y los servicios.

En otros términos, la inmigración indocumentada ha bajado, pero ha crecido notablemente la inmigración legal. Lo que pone en evidencia un cambio de actitud y de política migratoria en Estados Unidos, afirmó Jorge Durand

En el año 2004, por ejemplo, se concedieron 109 mil visas H2, para trabajadores temporales, y en 2009, en plena crisis, se otorgaron 206,144. Un incremento de 100 por ciento, que no responde a causas económicas, sino políticas.

Así de simple, una primera explicación de por qué baja la migración irregular es porque la migración legal se ha incrementado, concluye Durand. En 1999 se admitió a 86 mil mexicanos con contrato laboral, con varios tipos de visa, y 10 años después, en 2009, se admitió a 301,500..