Mexicana pierde batalla contra su casero

De nada sirvió levantar la voz en contra de uno de los peores caseros de Nueva York, pues al final de cuentas María Montealegre deberá empacar sus cosas y abandonar su apartamento en los próximos tres meses.
Mexicana pierde batalla contra su casero
María Montealegre, con camisa azul, al igual que sus hijas que la rodean, tendrá que abandonar próximamente su departamento en el Alto Manhatttan.
Foto: Damaso Gonzalez / EDLP

Nueva York – De nada sirvió levantar la voz en contra de uno de los peores caseros de Nueva York, pues al final de cuentas María Montealegre deberá empacar sus cosas y abandonar su apartamento en los próximos tres meses.

Su casero, Moshe Samovha, quien se encuentra en el rango 49 de entre los 50 peores caseros de Nueva York, según la oficina del Defensor Público, obtuvo una orden del juez de la corte de vivienda, para que su inquilina de origen mexicano entregue su apartamento en un tiempo máximo de tres meses a cambio de condonarle un adeudo de más de 11 mil dólares por el impago de la renta.

“Eso fue un abuso en contra de nosotros los inmigrantes”, expresó Montealegre, quien es madre de cuatro hijos. “Nosotros, los que vivimos en los 22 apartamentos de este edificio pagamos nuestra renta en efectivo y el casero nunca nos ha dado un comprobante. El casero se aprovechó de nuestra condición de inmigrantes y ahora me quieren echar”.

A juicio de la madre mexicana, la demanda interpuesta por el casero se debió a sus intentos por organizar a los demás inquilinos para exigir al dueño del sitio mejoras en las condiciones en los más de 22 apartamentos que conforman el sitio.

“Nosotros nos habíamos estado quejando del dueño del edificio porque nunca nos daba calefacción, porque nos quitaba el agua caliente, porque amontonaba las bolsas de basura en los pasillos del edificio, por la presencia de ratas y sobre todo por la presencia de malvivientes en la entrada del lugar.

Eso le incomodó y siempre me señaló a mi como una de las organizadoras”, dijo Montealegre, mientras intenta contener sus lágrimas.

El acoso en contra de su persona ha sido tal en los últimos meses que incluso el verano pasado se vio en la necesidad de solicitar a la fiscalía una orden de protección en contra de Samovha, luego de que éste la golpeara en la cara por el simple hecho de distribuir material informativo a sus compañeros del edificio.

“Y no sólo eso. A los compañeros del edificio –que según ella son mexicanos en su mayoría- nos amenaza con echarnos si hacemos ruido, si nos quejamos o simplemente si ve a alguna persona metiendo a gente que no reside en el lugar.”, continuó la joven madre de cuatro hijos.

Sin embargo, lo más triste de todo es el tiempo y los recursos invertidos en su apartamento.

“Si usted viera como me entregaron el apartamento, yo he tenido que poner pisos, pintar e incluso luchar contra las ratas. Y mire lo que pasó, que al juez ni siquiera se molestó en escuchar mis argumentos y le concedió la petición al casero”, dijo la mujer.

Shafaq Islam, abogado de Montealegre, explicó que el acuerdo con el casero era de condonarle el adeudo a su cliente a cambio de que entregara el apartamento en un plazo de tres meses.

“Creo que la decisión de la juez, de fallar en favor del casero demuestra lo injusto que es el sistema de arrendamiento de Nueva York. Aquí no importó que el casero fuese acusado de ser uno de los peores caseros, de nada sirvió que lo demandaran por agresión física, pues a final de cuentas se salió con las suyas de sacar a la madre mexicana”.

En tanto, Luis Tejada, director del Centro Comunitario Hermanas Mirabal, puso en duda la capacidad de los jueces de las cortes de vivienda.

“Se me hace muy raro que los jueces fallen en contra de los más vulnerables, de los inmigrantes indocumentados, que en muchas ocasiones no hablan el inglés y que no pueden entender el sistema de justicia de la ciudad”, indicó Tejada, criticó además la indiferencia de los funcionarios electos de la zona, que a pesar de conocer la situación no dicen ni hacen nada para detener las injusticias que se viven en esa zona del Alto Manhattan.

Para Moshe Samovha, propietario del edificio, las versiones de Montealegre no son mas que una serie de mentiras perfectamente orquestadas y que buscan en todo momento desconocer su responsabilidad.

“Yo fui muy complaciente con ella, le perdonaba las veces que no me pagaba la renta y aun así me ha acusado de ser un casero desconsiderado e irresponsable. No creo que eso sea justo”, explicó Samovha.

Rechazó las acusaciones de haber demandado a la madre mexicana en represalia a su activismo en defensa de los demás inquilinos.

“Eso es mentira. Yo nunca le prohibí hacer sus cosas. Ella tenía todo el derecho a hacerme observaciones sobre algunas irregularidades en mi edificio, pero una cosa es la queja y otra reclamar sin siquiera pagar su renta”, concluyó.