Miramonte le reclama al LAUSD

Después de tres meses de completo aislamiento, ayer por primera vez los maestros de la primaria Miramonte se reencontraron nuevamente con sus estudiantes y los padres de éstos para romper el silencio y hablar sobre la intimidación que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) ha impuesto sobre ellos y para demandar su regreso al plantel lo más pronto posible.
Miramonte le reclama al LAUSD
La alumna Stacy Arroyo no puede contener las lágrimas al ver a su antigua profesora Joyce Berwanger.
Foto: J. Emilio Flores / La Opinión

Después de tres meses de completo aislamiento, ayer por primera vez los maestros de la primaria Miramonte se reencontraron nuevamente con sus estudiantes y los padres de éstos para romper el silencio y hablar sobre la intimidación que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) ha impuesto sobre ellos y para demandar su regreso al plantel lo más pronto posible.

Reafirmaron que ellos nada tuvieron que ver con los casos de abuso sexual cometidos en esa escuela el pasado mes de febrero. Fecha cuando salió a la luz pública que el maestro Mark Berndt presuntamente cometió abuso infantil con varios estudiantes de la escuela, actos por los cuales pesan sobre él 23 cargos. Días después, otro maestro fue acusado de acciones similares.

Sin poder contener el llanto, una de las maestras dijo que durante estos tres meses han recibido maltrato y viven en una cultura de miedo dentro de las paredes de la preparatoria Augustus Hawkins. A dicha escuela, que está en construcción, fueron trasladados los 85 maestros que conformaban el personal docente de Miramonte. Ahí no desempeñan ninguna función, sino que toman cursos de desarrollo profesional.

“Por culpa de dos individuos, hemos sido castigados y humillados siendo inocentes. Por esta situación he llegado a negar que soy maestra. Arruinaron nuestra reputación”, expresó la maestra.

La situación de estos maestros se originó cuando el superintendente del LAUSD, John Deasy tomó la decisión de reubicar el personal completo de Miramonte fuera del plantel, en respuesta a los actos lascivos cometidos contra decenas de estudiantes por parte Berndt y Martin Springer, quienes ahora enfrentan juicio en su contra.

Deasy explicó en su momento que la remoción del personal de la escuela, más de 100 empleados, se hacía para que la investigación del caso pudiera realizarse a fondo. También entonces, el superintendente indicó que estos podrían regresar a sus antiguos puestos de trabajo una vez que concluyera la investigación. Pero los maestros niegan que el distrito les este brindando alguna oportunidad de regresar.

“No nos han dicho cuándo, ni cómo podremos regresar. Esto es una completa injusticia”, afirmó Irene Villeda, representante del Sindicato de Maestros de Los Ángeles (UTLA).

“Es tiempo de regresar con nuestros estudiantes. La comunidad de Miramonte no podrá sanar de ese terrible episodio hasta que nos permitan volver”, manifestó otro maestro.

En eso están de acuerdo decenas de padres y estudiantes de escuela, que ayer marcharon junto a los maestros afuera del plantel Hawkings en el Sur de Los Ángeles. Llevaban con ellos con pancartas en las que se leían las frases, “No castiguen a los inocentes. Queremos a nuestros maestros de regreso”.

“¡Los queremos mucho!…¡ los extrañamos! “, manifestaba Silvia Valencia con la voz quebrada y limpiando algunas lágrimas de sus mejillas.

“Cómo no los voy a querer si conozco a varios de ellos desde hace 30 años. Tuve cinco hijos en la Miramonte. Ellos nunca han hecho ningún daño a nuestros hijos”, compartió la madre.

Ni los maestros, ni los estudiantes pudieron contener las lágrimas al reencontrarse. Stacy Arroyo, de cuarto grado, expresó, “quiero que regrese mi maestra, la extraño mucho”.

Aún con miedo a represalias del distrito escolar, varios maestros hablaron públicamente pero de forma anónima, sobre la tristeza, el coraje y la vergüenza con la que viven cada día.

David Lyell, portavoz de UTLA, hizo hincapié en que toda esta situación se debe a un fallo administrativo del distrito. “La mala decisión del superintendente fue para proteger al distrito por sus fallas”, dijo Lyell y recordó que en Miramonte no había un asistente de director que supervisara de cerca al personal, cuando se descubrieron los casos de abuso sexual contra estudiantes.

De acuerdo con algunos padres, entre ellos María Sánchez, madre de un estudiante de segundo grado, el trabajo del nuevo personal que reemplazo a estos maestros a un costo de $5.7 millones para el distrito, es deficiente.

“Se nota que no tienen experiencia. Mi niño ha bajado su desempeño. La escuela ya no está bajo control”, expresó la madre.

Por su parte, el superintendente Deasy, ni ningún otro oficial del LAUSD, quiso comentar respecto a las declaraciones de los maestros de Miramonte.