Pragmatismo con valores

Pragmatismo con valores

El caso del activista, Chen Guangcheng, no debe ser ignorado en la relación entre Estados Unidos y China porque la protección de los derechos humanos es una pieza de la política exterior estadounidense. La importancia que tiene China en cuanto al comercio y las finanzas con nuestro país obliga una buena cuota de pragmatismo, pero esta no debe traicionar los principios.

Chen es un reconocido abogado ciego que defendió los derechos de los discapacitados y entró en conflicto con las autoridades locales al criticar la política de abortos y esterilizaciones obligatorio como parte de la política demográfica de un hijo por familia. Estuvo preso por cuatro años y detenido en su hogar por 19 meses.

Chen escapó de su reclusión, refugiándose en la embajada estadounidense días antes de una importante reunión anual de alto nivel entre Estados Unidos y China sobre comercio y finanzas.

La embajada negoció la salida de Chen de sus instalaciones bajo la promesa de que será respetado y bajo la presión de que su familia seria enviada lejos si Chen continuaba en el recinto diplomático.

Chen es llevado a un hospital a tratar una herida ocurrida durante sus escape y desde allí sorprende a todos pidiendo ser llevado a Estados Unidos.

En muchas ocasiones hemos dicho que Cuba no era China, ante la exigencia de algunos de que Estados Unidos aplique de la misma manera su política de derechos humanos. Las diferencia en cuanto al peso de la relación entre uno y otro país son obvias, pero es no valida ignorar el sufrimiento de un pueblo bajo un régimen anti democrático. Chen es un poderoso símbolo de esa realidad indiscutible.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, aseguró que Chen fue liberado reflejando “sus elecciones y nuestros valores”. Es difícil pensar que en nuestros valores esté el confiar en negociaciones apuradas y promesas vagas sobre la protección de un activista de derechos humanos por parte de un gobierno que los viola sistemáticamente.

La relación con China es complicada. Al mismo tiempo hay una dependencia y una rivalidad. La realidad geopolítica común entre las dos naciones, que involucra Corea del Norte, Irán, comercio y finanzas exige un pragmatismo sin traicionar nuestros valores. Ese es el desafío.