Reino de la impunidad

Reino de la impunidad

México es un país sin libertad de prensa. El Gobierno no es responsable de una censura oficial ni persigue a los comunicadores. El problema es que viene a ser incapaz de protegerlos por lo cual las opciones para periodistas y blogueros parece ser la autocensura o la muerte.

La clasificación de México en esta categoría ya sea por los Relatores de la Organización de Naciones Unidas, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y por Freedom House refleja el fracaso rotundo de la Administración de Felipe Calderón en proveer seguridad a sus habitantes.

En específico, hay un clima de impunidad rampante que le permite a la delincuencia organizada intimidar y matar a comunicadores sin temor a ser detenidos ni castigados. La labor de la Fiscalía Especializada para Delitos contra la Libertad de Expresión todavía no ha dado una sola condena en sus seis años en funcionamiento a pesar de que varios periodistas mexicanos han sido asesinados .

Es indignante pensar que los asesinos de la periodista Regina Martínez, Gabriel Huge y Guillermo Luna ocurridos en la última semana no serán resueltos y que esa impunidad seguramente conducirá a más homicidios de comunicadores.

También preocupa mucho que en el caso de Huge, él haya reportado con anterioridad amenazas de parte de las autoridades policiales y no del narcotráfico. Este temor no debe sorprender, ya que los abusos por parte de policías y funcionarios locales, sean infiltrados por el narcotráfico o por iniciativa propia, es otro de los puntos señalados que pone en peligro a los periodistas.

Las cifras indican que hay más de cien periodistas asesinados y desaparecidos desde 2000

hasta el día de hoy. No hay lista comparativa de culpables ni detenidos. Las investigaciones son a menudo manipuladas e incompletas y hasta la víctima debe aportar evidencias, según los observadores internacionales.

Al Gobierno de Calderón le gusta hablar de los avances económicos y de cómo Brasil es más peligroso que México. Pero la fortaleza de una cadena se mide por sus eslabones más débiles, y en el caso de la libertad informativa, México está sumergido en el puesto 143 de un total de 197 países, según Freedom House. Esta es la realidad de México, de su periodismo y de su sociedad.

Los candidatos a la presidencia condenaron los últimos asesinatos de periodistas, ¡qué bueno!, pero ya es tarde para lamentos inconsecuentes. Sin compromisos concretos y prácticos para reformar el sistema judicial y lograr investigaciones creíbles, las palabras siguen sonando a impunidad.