Tres que no entusiasman

Hace una semana el presidente de México, Felipe Calderón, estuvo de visita en Houston, acompañado de varios miembros de su gabinete, del embajador de México en Washington y de algunos empresarios mexicanos.

Tuve la oportunidad de asistir a juntas y eventos y de escuchar sus discursos.

El Calderón que vino fue un hombre relajado, muy distinto al agobiado presidente que vemos en la televisión de México; causó una muy buena impresión en Houston y pese a que, como siempre, no faltó quien protestara por su presencia, su visita fue exitosa y tranquila.

Lo más importante fue su exhorto a las autoridades americanas a que promulgaran una ley de migración que estableciera un camino para la regularización de los inmigrantes indocumentados mexicanos ahora que, según afirmó, la corriente migratoria se ha invertido y son muchos los que vuelven a México y menos los que vienen a los Estados Unidos.

Supongo que, pese a su petición, no se hará nada porque aquí, como en México, estamos en año de elecciones y las prioridades de los políticos (poder y dinero) no coinciden con las de esos seres humanos que no tienen voz ni voto.

Lo que importa aquí hoy es la elección o reelección de presidente y algunos congresistas; lo demás, no existe.

La semana pasada hablamos de la política local, hoy voy a contarles lo que pude observar y oír en mi ultima visita a México.

Coseché opiniones de muchas personas con una constante: en México, prácticamente todos están decepcionados de la política y de los políticos. No escuché opiniones favorables para ninguno de los candidatos presidenciales; solo distintos grados de rechazo.

No quiero prejuzgar a ninguno de ellos porque los mexicanos nos caracterizamos por inventarle historias hirientes a todo político, que ahora con la Internet, se divulgan rápidamente. ¿Cuánto de lo que se dice es verdad?

No lo sé, ni importa, porque si los votantes lo creen, se reflejará en la elección.

Voy a agrupar los comentarios por partidos, sin orden de importancia política:

* En el primero se refieren al PRI.

Entre los partidos mexicanos es el PRI el único que tiene una organización con recursos y disciplina. Tiene grandes posibilidades, pero si no gana esta elección, creo que nunca más va a tener otra oportunidad. Son muchos los que no quieren que vuelva y resienten su posible victoria, no tanto por temor a lo que pueda hacer, sino por lo que hicieron muchos de sus viejos políticos que se asoman por ahí, esperando volver. Su candidato, Peña Nieto, es un joven bien presentado pero se dice que tras de esa buena carátula está un político un tanto ignorante de cosas elementales del diario vivir de México.

En otras palabras: no se quiere al PRI porque se considera que vuelven los mismos a lo mismo, al reparto de puestos y a ese beneficiarse con los negocios públicos que ha hecho millonarios a tantos.

* El próximo comentario es sobre el PAN. “Se cuenta” que muchos de sus funcionarios no han sido precisamente honestos. Los “rumorólogos” tienen una feria. Calderón, del PAN, que llegó a la presidencia en una dudosa elección, optó por destruir el statu quo que se dice existía entre ciertos políticos y los carteles de drogas, y se lanzó a una improvisada guerra contra el crimen organizado; muy moral, pero muy costosa en vidas y en recursos. La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, está muy atrás en las encuestas, inventadas o reales y más aun en la mente de muchos mexicanos que piensan que un México machista no está maduro para tener como primer mandatario a una mujer, por inteligente y capaz que pudiera ser.

Puede decirse que la gente esta decepcionada del PAN, el cual creó la esperanza pública de un viraje a la honestidad que al parecer no se dio, y si bien la macroeconomía de México ha mejorado, el número de pobres ha crecido terriblemente.

*El tercero comentario sobre el PRD, Convergencia o como quieran llamarle a la izquierda. En los seis años transcurridos desde que Manuel López Obrador-su actual candidato- clamaba que le habían robado la elección, él se ha movido aparentemente más al centro. AMLO se ha acercado a muchos empresarios y busca el voto de la clase media pero sigue predicando su evangelio de izquierda a las masas proletarias y campesinas del país que, dado su gran numero, no sería nada difícil que en una elección presidencial con voto personal directo pudiera dar una sorpresa.

Esa posibilidad, que muchos consideran remota, alarma a los que no quieren un “Chávez” en México.

Y los pobres, hay millones de ellos, quizás no coman, pero pueden votar y algunas veces lo hacen por convicción, otras por una gratificación, una torta y unos pesos…

La pregunta que muchos se hacen es: ¿puede lograr López Obrador que voten y que lo hagan por el?

Finalmente, la elección en México será esta vez distinta: no hay entusiasmo por votar a favor de alguien o de algo, solo en contra y ese voto en contra puede favorecer a otro que tampoco quieren.

Curiosa la política… A veces se extraña a los que lo hicieron mal… ¿Será porque otros fueron peor?

¿Es ese el caso del PRI?