En el sur de LA, justo el momento para celebrar

El vecindario de Florence-Firestone es mejor conocido por su escuela elemental Miramonte, donde se desató un escándalo de abuso sexual protagonizado por dos maestros. Pero la comunidad demostró con un festival anual que tiene mucho que celebrar.
En el sur de LA, justo el momento para celebrar
Un residente de Florence-Firestone surca los cielos en uno de los juegos mecánicos del festival.

Un vecindario del sur de Los Ángeles que ha figurado en los noticieros los últimos meses por las peores razones celebró el fin de semana del Día de los Caídos (Memorial Day) con el Festival Florence-Firestone. Por séptimo año consecutivo, la avenida Compton entre las avenidas Florence y Gage, se llenó de puestos de artesanías, comida, juegos y entretenimientos para las familias que decidieron quedarse en la región el fin de semana largo.

“Hasta el año pasado, lo hacíamos una semana antes de Memorial Day, pero esta vez cambiamos para aquellos que no pudieron viajar por cuestiones económicas”, explicó Efren Martínez, director ejecutivo del grupo que organizó el festival, la Cámara de Comercio de Florence-Firestone y Walnut Park.

El festival contó con atracciones y juegos para los niños, puestos de comida, venta de artesanías y puestos de servicio que ofrecían desde esterilización para mascotas hasta vales para limpieza de dientes y rayos X gratuitos. La cantante mexicana Graciela Beltrán se presentaba el domingo por la tarde en el escenario ubicado en la avenida Compton. Según Martínez, alrededor de 30,000 personas habían visitado el festival de viernes a domingo y esperaban que hoy lunes atrayera otras 7,000.

Alfredo Larios, vendedor de uno de los puestos de artesanías, llegó con su esposa desde Victorville. Durante la semana, Larios trabaja en un depósito y los fines de semana vende sus productos en festivales como este o en “Swap Meets”. La colocación del puesto por los cuatros días le costó 500 dólares. “No vinimos con grandes ilusiones, porque ya nos habían dicho que no se vendía mucho”, reconoció. “Con tal que saquemos lo que gastamos, lo que nos sobre va a ser ganancia”.

Las recaudaciones del festival son destinadas a proyectos de becas para estudiantes, explicó Martínez. “Queremos hacer cosas para sacar adelante a la comunidad”, dijo, y contó que los niños graduados de la escuela primaria reciben becas de la Cámara de Comercio, incluso antes de entrar a la secundaria. Para el festival, la Cámara de Comercio organizó un concurso de pintura para los alumnos de la elemental Miramonte, una escuela del vecindario que se vio sacudida recientemente por un escándalo de abuso sexual que involucró a dos de sus maestros.

Los cuadros de los niños ganadores se expusieron en uno de los puestos de la calle. “Queremos motivarlos y que se olviden de todo lo negativo que vivieron este año”, señaló.

Florence-Firestone, también conocida como Florence-Graham es un área no incorporada del Condado de Los Ángeles con una población de poco más de 63,000 habitantes.

“Se trata de una comunidad humilde, donde más del 95% de los residentes son hispanos e inmigrantes”, dijo Martínez. La composición demográfica de la población ha ido cambiando en los últimos 10 a 12 años. “Los afroamericanos que vivían en el área se mudaron a sitios como Palmdale o Huntington Park y le rentaron sus casas a los hispanos”, explicó.

Anna Quintero y su hijo José, de tres años, son residentes de la zona hace varios años, pero el domingo fue la primera vez que asistieron al festival.

“Vine por el niño, pero los boletos de los juegos están un poco caros”, reconoció. Los boletos para las distintas atracciones eran de un dólar cada uno y cada juego requería entre tres y cinco boletos por vuelta. Pintar la carita de José costó 5 dólares.

Otros residentes como Rosalinda Tabárez, siempre asisten al festival.

“Venimos todos los años, porque le gusta a los niños”, explicó. “Cada año está mejor”.

Fotogalería: El Festival Florence-Firestone