Medicina al día: Genética y Alzheimer

Aunque sus abuelos hayan sufrido de Alzheimer no significa que usted correrá la misma suerte. De hecho, a pesar del fuerte vínculo genético, hasta la mitad de todos los casos podrían prevenirse con ciertos cambios en el estilo de vida.

Así lo informa Lancet Neurology como resultado de un estudio realizado en la Universidad de California en San Francisco.

Los investigadores afirman que, ya que no existe una cura para el Alzheimer, es fundamental concentrarse en la prevención, para lo que recomiendan: ejercitarse regularmente, mantenerse activo mentalmente, consumir alimentos integrales, por supuesto dejar de fumar y controlar condiciones como la depresión.

Y si se pregunta en qué grado pueden contribuir estos factores, la respuesta es: ¡mucho! Basta con que conozca el porcentaje de los casos de Alzheimer que pueden deberse a factores que pueden prevenirse y controlarse: 21% de los casos están asociados a la inactividad; 15% a la depresión; 11% a fumar y 7% a la obesidad. Con esas cifras, sobran las motivaciones para modificar el estilo de vida y adoptar patrones más saludables.

Tanto el acoso como la violencia son inaceptables, pero si la víctima es un niño, es todavía peor, con un profundo costo a nivel emocional y físico.

Un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry informa que los niños que son víctimas de acoso y violencia sufren un desgaste en el ADN que se asocia normalmente con el envejecimiento.

En concreto, el estrés provocado por la violencia afecta a los telómeros, unas secuencias especiales del ADN en las puntas de los cromosomas. Los telómeros, cuya función es evitar que el ADN se deshaga, se acortan cada vez que las células se dividen, lo que limita el número de veces que las células pueden dividirse. Por consiguiente, los telómeros más cortos se relacionan con una peor supervivencia y enfermedades crónicas.

No hay justificación para la violencia y el acoso y mucho menos en el caso de los niños, ya que esto implica, además del sufrimiento físico y emocional, robarles tiempo y calidad de vida.