Entre la apatía y la falta de informaciÓn

Entre la decepción y la tristeza se debatían ayer los integrantes del comité “Sí a la Medida B”, que durante sus recorridos por los centros de votación, constataron lo que ya presentían: la escasa participación de los votantes.

Aunque ese era un escenario que tenían contemplado y para el cual trabajaron de manera incansable durante varios meses, con lo que no contaban era que muchos de los votantes no habían recibido la información necesaria para saber en qué consistía la Medida B y sobre todo, los alcances de la misma.

Los miembros del Comité “Sí a la Medida B”, pasaron toda la mañana y tarde de ayer supervisando docenas de lugares de votación a lo largo y ancho de Compton para asegurarse de que todo funcionara correctamente a la hora que se presentaran los votantes a las urnas.

Alrededor de la 1:30 p.m., a pesar de que no había mucha gente acudiendo a votar en el Campfire Boys & Girls Lodge, Luis Landeros, miembro del Comité “Sí a la Medida B”, dijo a La Opinión, “pienso que se va a aprobar”.

De hecho, además de la apatía entre los votantes -que ha sido característica histórica en la ciudad- lo que más les preocupaba a los integrantes del Comité “Sí” es que la gente no sabía lo que era la Medida B.

“Esto fue lo único que nos llegó”, relató José Luis Ramos, de 70 años, mostrando una guía para Votantes Demócratas en el Condado de Los Ángeles. “Como no estaba mencionada la Medida B en este folleto, la dejamos blanco”, agregó.

Arnold Alatorre, otro integrante del Comité “Sí”, dijo sentirse decepcionado al ver que la información sobre la Medida B no había llegado hasta Ramos, uno de sus clientes en el supermercado de su propiedad, ubicado en el Distrito 1.

“¿Qué está pasando aquí? Todo este trabajo que hemos hecho para nada” expresó Alatorre, de 50 años.

Ana Alemán, una latina de 50 años, dijo: “La verdad es que vine a votar por las medidas estatales”. Pero al recordársele el significado de la Medida B, expresó: “Voté ‘Sí’ porque me parece bien que la gente elija a su propio representantes para su propio distrito”.

Por su lado Jacqueline Venters, una afroamericana de 56 años, dijo que votó “No”.

“Pienso que los concejales deben de ser más activos en sus distritos y conocer más a la gente, pero pienso que el sistema actual de elegir a los concejales por toda la ciudad es justo porque deben de trabajar para todo Compton”.

Aunque el panorama que observaron los supervisores fue desolador por la escasez de votantes, la presidenta del Comité, Diana Sánchez, de 39 años, dijo sentirse optimista. “En este momento todo está en manos de Dios”.

Charles Davis, líder del Comité “No en la Medida B”, no contestó ayer ninguna de las llamadas de La Opinión. En repetidas ocasiones previas, prefirió no hacer mayores declaraciones, limitándose a decir: “Hay que ver lo que va a pasar”. Antes de llegar a la reunión del Comité “Si” en el Corona’s Grill, Yohann Le Moigne, de 25 años, un estudiante doctorado en Francia, que por 4 años ha estudiado los cambios demográficos en Compton, donde la presencia latina ha crecido en los últimos abos, en detrimento de la afroamericana, dio su perspectiva sobre por qué hubo una gran disparidad en los esfuerzos de cada comité.

“Quizás los del Comité ‘No’ pensaron que no tenían que hacer mucho esfuerzo porque la mayoría de los votantes registrados en la ciudad son afroamericanos y siguen con la mentalidad de que las cosas debían permanecer como hasta ahora”.

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