Amor, sin distinción de color

Hasta 1967 los matrimonios interraciales eran prohibidos. Hoy son cotidianos y bien aceptados

Desmond y Melissa. Distinta cultura.  Diferente raza. Un mismo amor.
Desmond y Melissa. Distinta cultura. Diferente raza. Un mismo amor.
Foto: Melissa Walker / El Mensajero

SAN FRANCISCO.- Melissa y Desmond, residentes de Castro Valley, se conocieron trabajando en una distribuidora para las cafeterías Starbucks en el año 2001; iniciaron un noviazgo y dos años después celebraron su matrimonio.

A pesar de que existen diferencias culturales entre Melissa, quien es hispana, y Desmond, quien es afroamericano, esto no impidió que se enamoraran hasta llegar felizmente al altar.

“Yo no hablaba nada de inglés y él tampoco español; teníamos que llevar a algún amigo que nos tradujera”, relató Melissa.

“Lo más difícil fueron las costumbres y el idioma; pero Desmond inventó un lenguaje con palabras entrecortadas para entendernos”, afirmó.

Melissa es peruana y explicó que su esposo, al principio, no conocía su cultura, música y comida, pero poco a poco se fueron adaptando el uno al otro.

“Cuando hay amor todo se puede. A mi esposo ahora le fascina mi cuchara, aunque fue objeto de burla entre sus compañeros de trabajo porque todos los días le alistaba su almuerzo con arroz”, explicó.

La pareja de apellido Walker ha sentido cierto rechazo en las fiestas de hispanos, con comentarios o chistes despectivos.

“Los que pensé eran mis amigos me han preguntado cómo me puede gustar un negro y a veces me miran hasta con asco”, lamentó.

A pesar de los señalamientos a nivel social, Walker recomienda casarse con personas de otras razas para explorar una cultura nueva.

En 1967, El Tribunal Supremo prohibió las restricciones al matrimonio con base en la raza, siendo Alabama el último estado en levantar la prohibición de los matrimonios interraciales en el año 2000.

El término raza comprende los factores biológicos y morfológicos de un grupo humano, como el color de piel, complexión corporal, estatura y rasgos faciales, entre otros, desarrollados en su proceso de adaptación a determinado espacio geográfico y ecosistema como el clima, altitud, flora y fauna.

La subdivisión empleada por la Oficina del Censo en los Estados Unidos menciona como razas: blancos o caucásicos, negros o afroamericanos, indios americanos o nativos de Alaska, asiáticos, nativos hawaianos o de otra isla del Pacífico.

Los hispanos están catalogados como grupo étnico y son, a su vez, subdivididos en: cubanos, mexicanos, puertorriqueños, de Sur o Centroamérica.

Más de una de cada cinco parejas en Hawai, Nevada, Nuevo México y California se casan con alguien de otra raza.

Una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew señala que cerca del 83% de los estadounidenses dice que está bien que negros y blancos tengan citas románticas; un aumento frente al 48% de 1987.

Y aproximadamente el 63% de los encuestados dijo que “estaría bien” si un miembro de la familia se fuera a casar con alguna persona que no sea de su raza.

Maricel Mackin encontró a su actual pareja en su natal Costa Rica mientras trabajaba en un restaurante en el área rural de Bribri, Talamanca.

“Fue amor a primera vista, me enamoré de un americano. Salimos por tres años y decidimos casarnos el 28 de noviembre del 2002. Sin embargo, tuve que esperar un año por mis papeles para entrar a los Estados Unidos”, aseguró.

Actualmente Maricel reside en San Francisco y tiene un hijo de 6 años de edad. Dijo que lo más difícil ha sido el lenguaje, ya que no hablaba inglés y él muy poco español.

“Gracias a Dios, he sido aceptada desde el principio por su familia, que me quiere como su propia hija. Inclusive, su padre me dijo que ya se puede morir en paz sabiendo que su hijo esta bien casado”, manifestó.