Silencian el Cuscatlán

La selección de futbol de México plasmó su superioridad al son de 2-1 sobre la de El Salvador y originó un silencio sepulcral en la tribuna del Estadio Cuscatlán, donde la afición se desbordó en pasión para presionar a los visitantes.
Silencian el Cuscatlán
México vence con poco brillo a El Salvador y es líder del grupo B.
Foto: Archivo / EFE

SAN SALVADOR (NTX).- La selección de futbol de México plasmó su superioridad al son de 2-1 sobre la de El Salvador y originó un silencio sepulcral en la tribuna del Estadio Cuscatlán, donde la afición se desbordó en pasión para presionar a los visitantes.

La victoria pone a México con seis puntos en el primer lugar del Grupo B y dio un paso importante a la clasificación al hexagonal final de la Concacaf del próximo año, rumbo al Mundial Brasil 2014; El Salvador se quedó con una unidad y corre riesgo de ser eliminado.

Una buena labor defensiva visitante, con base en la concentración y escalonamiento, contuvo el inicio nada potente ni claro de los de casa y hacia el minuto diez empezó el cuadro mexicano a tener más el esférico y cruzar la línea de medio campo.

José de Jesús Corona, quien sigue como arquero titular, tuvo la primera prueba al 9′, mediante un disparo libre de Jaime Alas, que picó antes de llegar al cancerbero.

Con mayor claridad se adueñó el Tri de las acciones y prueba de ello fue un ingreso por el centro, desde mediocampo, de Pablo Barrera, pero al entrar al área y disparar a gol llegó una pierna salvadora con desviada, al 20′.

Los de casa tejieron, al 25′, un buen arribo con centro desde lado izquierdo de Osael Romero y remate de un solitario Ramón Sánchez, pero sin tanta potencia y colocación, y Corona se quedó con el esférico.

Y al 37′ volvieron a armar otro arribo que terminó con disparo de Rafael Burgos, el esférico fue desviado por Francisco Javier Rodríguez y Corona tuvo que corregir y se recostó a su derecha para quedarse con la de gajos.

Desde hacía minutos estaba claro, los mexicanos con el balón, a la ofensiva, y unos cuscatlecos defendiéndose y con respuesta a velocidad; al 41′, Barrera caracoleó por derecha y realizó disparo picado, pero directo al guardameta.

Otra vez, con el inicio del segundo periodo, los de casa arrancaron con todo, de acuerdo a sus posibilidades, mientras los mexicanos controlaron pronto el esférico y al 56′, Héctor Moreno, en solitario, hizo un remate con la cabeza al aprovechar un tiro de esquina por izquierda, pero el esférico salió desviado.

Un pase filtrado, un tanto cargado a la derecha, puso a Jesús Zavala en inmejorable posición, avanzó solitario y luego disparó de derecha para fusilar al portero e inaugurar el marcador al 60′.

Sin embargo, cuatro minutos después, Alfredo Pacheco ejecutó un tiro libre raso, potente y colocado al poste izquierdo, el lado de Corona, quien andaba distante y los cuscatlecos igualaron 1-1.

Después hizo cambios José Manuel de la Torre y el ingreso de Ángel Reyna revolucionó el rendimiento de los mexicanos, quienes tuvieron más claridad con base en un mejor derroche físico.

Édgar Andrade envió centro a balón parado desde lado izquierdo, el “Maza” Rodríguez dejó botar el esférico que cabeceó Héctor Moreno, la de gajos pegó el pecho del portero y el defensa le volvió a meter la testa para hacer la anotación del gane, al 81′.

El marcador pudo ser más amplio, pero a Andrade le dio miedo entrar con todo a un remate con la cabeza al ver la aproximación de un contrario, así que envió el balón por fuera de la meta local.

Al finalizar el encuentro, los técnicos de ambas selecciones se dieron un abrazo, mientras ninguno de los jugadores mexicanos y ni el cuerpo técnico dieron declaraciones en la cancha.

Esta fue la primera victoria del Tri en el Estadio Cuscatlán desde 1997.

Tras el 2-1, los pocos aficionados mexicanos que llegaron a apoyar a su selección, anoche salieron más que satisfechos del Estadio Cuscatlán.

Los seguidores del Tri aplaudieron de alegría ante los miles de salvadoreños que salieron tristes y dolidos del coloso, donde cayó la azul.

Con sus banderas y ataviados con los colores de su bandera y sus rostros pintados, los mexicanos aplaudieron a su equipo cuando salió del estadio.

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