Reabre Rancho Los Alamitos

El centro cultural está completamente renovado

Reabre Rancho Los Alamitos
José Vásquez nació, vivió y trabajó junto con su padre en lo que es ahora el Rancho de Los Alamitos, convertido hoy en un centro cultural.
Foto: Lucero Amador / La Opinión

La primera vez que José Vásquez regresó al rancho de los Bixby, después de 44 años de ausencia, una tristeza lo ahogó. Quedó impresionado de lo que sus ojos observaban.

“Estaba todo muy descompuesto”, explica el hombre que recién estrena los 79 años. “Todo estaba completamente en el abandono. No era nada de lo que fue”.

Vásquez se refiere al rancho donde nació, trabajó junto con su padre y vivió toda su familia, y que ahora lo han convertido en el hermoso centro cultural The Rancho Los Alamitos, en Long Beach.

La semana pasada fue la ceremonia oficial de la apertura de este de este sueño que tardó más de dos décadas en hacerse realidad.

La historia de Rancho Los Alamitos comienza mucho antes de que la familia Bixby donara estas tierras a la Ciudad de Long Beach.

Este lugar fue parte del gran Rancho Los Nietos que se extendía hasta el condado de Orange y que perteneció a Manuel Nieto, un soldado español, quien recibió las tierras a cambio de una subvención.

Esas tierras fueron también habitadas por la tribu Tongva Gabrielino desde 500 años antes de Cristo hasta 1780, de cuerdo con información recaudada por Claudia Jurmain, directora de proyectos especiales de la Fundación Rancho Los Alamitos y quien escribió un libro sobre la historia de ese lugar.

En 1834, cuando California era parte de México, el gobernador mexicano José Figueroa legalizó Rancho Los Alamitos y diez años más tarde, los hijos de Nieto vendieron los terrenos a Abel Steams, “El Yankee”, quien desarrolló la producción de carne de res.

Y fue en 1880 -cuando California ya era parte de Estados Unidos- que Steams vendió los terrenos a John Bixby, cuya familia estuvo a cargo de la hacienda por tres generaciones.

Después de esa época, el rancho de los Bixby brilló con gran esplendor por lo bien cuidado de los terrenos. Era un rancho con verdadera vida. Los trabajadores vivían junto con sus familias, en pequeñas casas que rodeaban la gran hacienda.

En una de esas casas vivió Vásquez, quien en 1999 fue localizado por integrantes de la fundación Rancho Los Alamitos, para que les ayudara, con sus memorias, a reconstruir el pasado.

Vásquez cuenta que fue su tío Bonifacio López, quien le consiguió trabajo a su papá y por eso se fueron a vivir al rancho.

“Aquí nosotros no sufrimos de necesidades, ni de racismo ni de abusos, el patrón nos trataba muy bien”, explicó Vásquez, quien en los últimos años ha repetido su historia decenas de veces.

Pero Vásquez no es el único que trabajó con los Bixby, Antonia Machuca “Toni”, de 88 años, también vivió en el rancho.

Ella nació en Durango pero emigró con sus padres al rancho de los Bixby cuando tenía cinco años.

“Mi tío Manuel le escribió a mi papá para decirle que su patrón estaba ofreciendo trabajo”, recordó Machuca.

Con las historias de Toni y José y Albert Cosyns sobre todo, y de Raymond Rodríguez, aunque no vivió propiamente en el rancho lo visitaban porque su padre realizaba algún trabajo, la reconstrucción del Rancho Los Alamitos quedó completa de principio a fin.

La reconstrucción del rancho, además de cuidar detalladamente la rehabilitación de los graneros, fue respetar los espacios en los que estaba cada cosa.

Por ejemplo, Vásquez cuenta que afuera de uno de los graneros había un hermoso jardín donde, después de ir a la escuela y ayudar a su padre, se la pasaba jugando.

“Aquí estaba el jardín, era un pedazo más grande que este”, señala el espacio que ahora está lleno de flores nativas. “Dicen que le pondrán una plaquita que dirá: ‘El Jardín de José”.

Participar en este proyecto, dice Vásquez, le tiene muy animado y orgulloso de su origen.

“Por eso quiero que cuando muera, permitan que mis cenizas las avienten aquí, en estas tierras que tanto quiero”, expresa.