El valor del ‘Debate132’

El debate de #YoSoy132 fue un ejercicio inédito y auspicioso en la historia, ajetreada y traumática, de la democracia mexicana

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El debate entre candidatos presidenciales mexicanos organizado hace unos días por el movimiento estudiantil #YoSoy132 fue un ejercicio inédito y auspicioso en la historia, muy ajetreada y traumática, de la democracia mexicana contemporánea.

Dice mucho que, a pocas semanas de su aparición en la escena política mexicana, #YoSoy132 haya tenido la capacidad de mover y conmover en el proceso electoral actual y que, más allá de imperfecciones y acosos, haya conseguido sentar a debatir a tres de los cuatro candidatos: Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota y Gabriel Quadri.

En épocas anteriores, los estamentos políticos y sus candidatos en México eran en la mayoría de los casos refractarios y hasta hostiles a la interacción directa con la ciudadanía. Por ello, el debate de #YoSoy132 y la participación de tres candidatos en él son síntoma de un cambio positivo, aunque aún incompleto, para mejorar la calidad de la democracia mexicana.

Por ello, la ausencia de Enrique Peña Nieto, puntero en las encuestas, da pie a lecturas que no favorecen la posición de ese candidato. Se afirma que teniendo una ventaja considerable en las encuestas, poco o nada tenía que ganar, y por ello Peña no tenía necesidad político-cuantitativa de asistir. El propio Peña dijo que declinó la invitación porque #YoSoy132 se ha declarado en su contra.

Con todo, cabe preguntarse si un candidato en un país plural debe limitarse a dialogar con quienes están con él y no con quienes se le oponen. Además, su silla vacía podría no afectar sus números, eso se verá el 1 de julio, pero sí mermará en cierto modo su imagen en el plano del diálogo incluyente que México tanto necesita.