¿A quién le cuentas tus secretos?

Estudios universitarios encontraron que la dicha de las personas reside en la calidad de sus relaciones sociales.
¿A quién le cuentas tus secretos?
La amistad entre mujeres es signo de una vida y relaciones sociales de calidad.
Foto: Emilio Flores / La Opinión

Una investigación de la Universidad de California (UCLA), que se realizó bajo el título de “Respuestas femeninas al estrés: Cuidar y hacer amistades, no pelear o escapar” (Female Responses to Stress: Tend and Befriend, Not Fight or Flight), reveló un dato muy interesante sobre la amistad entre mujeres y es que, este tipo de lazos ayudan a combatir el estrés, a poner en orden las emociones y afirmar las propias características. Por lo que el tiempo que se comparte con una amiga, sin duda, puede ser un auténtico bálsamo para el alma.

Contar con alguien a quien le podamos decir confesiones, problemas, ilusiones, e incluso dilemas, nos brinda la seguridad necesaria para mantenernos estables mientras atravesamos una etapa en la que, por cualquier tipo de razones, nuestro equilibrio personal está a prueba y lo único que queremos es librar con éxito el momento y recobrar la tranquilidad.

Christine Carter, autora del libro “El aprendizaje de la felicidad”, de Editorial Urano, explica que: “Si tuviera que escoger el elemento que más contribuye a la felicidad humana, diría que las relaciones con los demás son más importantes que ninguna otra cosa”. La especialista afirma que las personas muy felices poseen vínculos sociables más estrechos que las menos dichosas, y enfatiza: “Las personas con muchos amigos están más a salvo de experimentar tristeza, soledad, baja autoestima, trastornos del sueño y de la alimentación. Los vínculos sociales amortiguan el estrés y contribuyen a la salud física y emocional”.

Aliada o compañera.

¿Qué influye para que un vínculo de afecto prospere de tal modo que se convierta en una figura de confianza?, tener o no completa libertad en lo que se dice, es la gran diferencia entre estar frente a una amiga en quien tenemos la certeza de que podemos, tal cual, ‘abrir nuestro corazón’ y estar con alguien con quien sencillamente disfrutaremos de una buena charla, pero que a todas luces, no es una relación que nos brinda soporte.

Conocer a nuestras amigas es clave, esto es saber sus gustos, opiniones y maneras de reaccionar ante algunas circunstancias como una promoción laboral o accidente, ya que esto fortalece de manera positiva la relación, así lo dio a conocer un documento publicado por la Universidad Wilfrid Laurier, Canadá, en el cual sus autoras Caridad A. Friesen y Lara K. Kammrath exponen haber concluido esto a partir de un estudio realizado con estudiantes universitarios a quienes preguntaron lo que suponen que sus amigos piensan sobre algunos asuntos, así como lo que harían en ciertas situaciones. Mientras algunos salieron bien librados del cuestionario y dejan constancia que conocen a las personas más allegadas a ellos, otros desconocían completamente el comportamiento u opinión de sus ‘amistades’.

Lazo virtuoso

Siempre es buen momento para reflexionar sobre la manera en la que construimos nuestras relaciones de amistad, así como para despojarnos de algunos mitos que distraen nuestra atención de lo importante como que tener contacto con alguien por muchos años es indicador de cercanía o bien, que disfrutar de los mismos gustos nos hacer ser ‘dos gotas de agua’. Si ambas conocen sus dolores, sueños, preocupaciones, miedos y motivos de alegría, cuando estén juntas, sabrán que, incluso en silencio, cuentan una con la otra porque la confianza que hay entre ellas está firmemente construida.

Christine Carter comenta que compartir acontecimientos y sentimientos positivos con los demás incrementa también nuestra alegría, y explica que en un exhaustivo trabajo acerca de la conexión entre las relaciones y la dicha, el psicólogo David Meyers concluye que “hay pocos indicadores de felicidad tan importantes como una relación estrecha, acogedora, íntima de igualdad como un amigo de toda la vida”. Un ser tan especial puede convertirse en una hermana por elección con quien, ante cualquier sorpresa extraordinaria o embate de la vida, basta su compañía para saber que no estamos solas.

Para ver:

• Thelma y Louise, director Callie Khouri, (1991).

• Por siempre amigas, director Christopher Rowley, (2008)

“El principio de ser paciente, es empezar con uno mismo”

http://www.sermexico.org.mx

Bojorge@teleton.org.mx