Va presa un año hispana que inyectaba silicona líquida en El Bronx

Whalesca Castillo debe pagar además una multa de $100,000

Nueva York, 25 de Junio – Un tribunal federal de Manhattan sentenció hoy a un año de prisión y al pago de una multa de $100,000 a Whalesca Castillo, quien inyectó silicona a una mujer en las nalgas y que tenía en su casa un establecimiento ilegal de cosmética.

El fiscal del distrito sur de Nueva York, Preet Bharara, informó hoy de la sentencia que recibió Castillo, detenida en enero del pasado año por inyectar silicona líquida con propósitos cosméticos a varias mujeres, a las que cobraba $1,000 por el procedimiento que realizaba en su casa de El Bronx.

Bharara precisó en un comunicado que esa sentencia correspondía al caso en que Castillo, de 37 años, inyectó silicona líquida en las nalgas de una mujer.

“Castillo y su fábrica ‘de aumentos’ puso en peligro la salud y la vida de muchas mujeres”, dijo el fiscal, que también señaló que mantuvo su negocio abierto incluso después de haberse declarado culpable, “mostrando un flagrante desprecio por la ley y exponiendo la salud de muchas mujeres”.

La fiscalía recordó que la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, por su siglas en inglés) ha aprobado ciertos tipos de silicona para uso cosmético, pero por razones médicas ha prohibido las inyecciones de silicona líquida o de gel de silicona para rellenar arrugas o aumentar los tejidos en el cuerpo.

También recordó que ese tipo de procedimientos han resultado en varias muertes y lesiones importantes en Estados Unidos y en otros países, en especial cuando los realizan personas que no tienen la licencia y lo hacen en establecimientos no clínicos.

Castillo, dijo la fiscalía, no tenía en 2009 licencia médica ni como enfermera del estado de Nueva York e importaba la silicona líquida de la República Dominicana para luego administrarla mediante inyecciones para aumentar las nalgas de mujeres.

Una de sus clientas pagó $1,000 por las inyecciones, pero luego tuvo fuertes dolores a lo que le siguió un paro respiratorio que le llevó a perder el conocimiento durante varias horas.

“Cuando la mujer llamó a Castillo para indicarle los síntomas que había tenido, ella la desanimó para que recibiera atención médica adecuada y le dijo que en un hospital no la ayudarían porque el procedimiento que había recibido era ilegal”, señaló la fiscalía.

Antes de su detención, agentes de la fiscalía federal, del FBI y la FDA fueron al vecindario donde vive Castillo, donde recobraron numerosas bolsas de basura, en las que, además de restos de silicona, había docenas de tubos del pegamento Krazy Glue que personas que practican ilegalmente la medicina usan con frecuencia para sellar las heridas.

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