UN CATALÁN DE PADRE Y MADRE

BARCELONA, España (EFE).- Si no hubiese quedado descartado a los 16 años por su físico endeble, probablemente habría seguido el camino de Sergio Busquets o Pedro Rodríguez, y debutado con el Barcelona hace ya dos o tres temporadas a las órdenes de Pep Guardiola.

Sin embargo, Jordi Alba (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 21 de marzo de 1989) tuvo una explosión tardía, y mientras esperaba a que su físico cambiara para acomodarse a su futbol, no tuvo más remedio que buscarse la vida en el Cornellà, el Valencia Mestalla y el Nástic.

Fue cuando Unai Emery lo cambió de posición y ahora no hay nadie mejor que Alba para defender ese carril izquierdo.